domingo, 15 de noviembre de 2015

Otra mirada literaria a los guetos judíos. Los anagramas de Varsovia, de Richard Zimler

Autor: Richard Zimler
Título: Los anagramas de Varsovia
Publicado en 2011
Edición en castellano de 2012
Editorial Plata
352 páginas
ISBN: 978 8492919123


   En los casi dos años de vida de este blog he tenido la oportunidad de leer y compartir algunas novelas ambientadas en la época de la II Guerra Mundial y que plantean desde diferentes perspectivas capítulos señalados relacionados con la ocupación nazi o con la creación de guetos en determinadas regiones del este europeo, sobre todo de la zona de Polonia, y cómo quienes se ven recluídos allí deben sobrevivir.

   Seguramente continuaré en el futuro adentrándome en textos literarios que están ambientados en este período histórico de mediados del siglo XX, no solo porque sea un tema que me llame especialmente la atención sino también porque cada obra leída está enfocada, aun siendo el mismo tema narrativo, de manera diferente aportando nuevos detalles, nuevos matices que valen la pena descubrir, conseguir información adicional y por qué no reflexionar sobre ello.

   Antes de compartir la lectura de Los anagramas de Varsovia un apunte histórico que guarda relación con la novela y que sirve como nota introductoria.

   Los primeros guetos judíos aparecieron poco después de la invasión de Polonia por parte del ejército alemán nazi a partir de septiembre de 1939.

   Los guetos, considerados como una solución temporal al denominado "problema judío", eran barrios urbanos cerrados situados en zonas pobres de la ciudad y que no contaban con las necesidades sanitarias básicas o sin los elementos necesarios para llevar una vida adecuad y humanitaria.

  Quienes estaban obligados a vivir en esos barrios cerrados estaban aislados, separados de otras comunidades o de la población no judía.

 En octubre de 1940 se estableció el gueto de Varsovia que fue, junto con el de Lodz - creado en abril de 1940-, uno de los más grandes, con lo que eso conllevaba en cuanto a alimentación u otras necesidades concretas.

  Richard Zimler, autor estadounidense, es el autor de Los anagramas de Varsovia, novela que presenta un aspecto diferencial respecto a otras obras literarias de la misma temática o ambientadas en el mismo período (o al menos aquellas que he podido leer hasta el momento), y es que tiene, sin serlo del todo, elementos de novela negra (una serie de asesinatos y alguien que se encarga de investigar lo sucedido y hallar las oportunas respuestas), aunque tal vez los puristas del género se lleven las manos a la cabeza al no considerar esta novela de tal género propiamente.

  Un niño, de nombre Adam, desaparece un frío día de invierno en el gueto de Varsovia, la capital de Polonia, territorio invadido y ocupado por los nazis y que desencadena el estallido de la segunda gran contienda bélica del siglo XX, pero lo que podría ser una simple desaparición se convierte en realidad en un asesinato al hallarse su cuerpo sin vida con signos evidentes de violencia junto a la alambrada que rodea el gueto y que limita el espacio de sus habitantes. 

 Este niño, cuya cadáver es encontrado en uno de los tramos de alambrada del gueto, es sobrino de un reputado psiquiatra con el que convivía junto a su madre. Se trata de Eric Cohen y es él, por iniciativa propia, quien se encarga de investigar lo sucedido. Investigación que le lleva a circular por las diferentes calles del gueto, a salir de manera clandestina al exterior en busca de determinadas respuestas. Salidas que debe realizar por lugares secretos y sorteando numerosos obstáculos para evitar la mirada y la condena de los nazis.

 Es a partir de esta investigación inicial cuando se van sucediendo los acontecimientos: más cuerpos sin vida de niños de edad similar a la del sobrino de Eric Cohen. Mas la historia no solo se centra en descubrir qué es lo que ha pasado realmente con el sobrino del psiquiatra sino también ofrece descripciones de cómo es la vida en el gueto, cómo sobreviven sus habitantes y qué es lo que hacen para lograr llegar al siguiente día con vida. 

 Es una novela dura, aunque a decir verdad la dureza de la realidad, la dureza de las condiciones de vida de los habitantes del gueto, está, así lo he percibido yo, camuflada en esa historia paralela que es la investigación llevada a cabo principalmente por el psiquiatra Cohen. Ofrece esta novela detalles que el autor nos sirve a partir de la mirada de su protagonista, Eric Cohen, y que nos permiten obtener una información interesante acerca de los métodos de supervivencia (túneles de contrabando, túneles secretos para pasar al otro lado del gueto sin ser descubiertos por los nazis, etc.), acerca de esas condiciones de vida paupérrima, incluyendo las duras condiciones meteorológicas,  que los habitantes de esos barrios cerrados de la ciudad les tocaba desgraciadamente vivir. 

  Antes de la lectura de esta novela desconocía su existencia y el descubrirla ha sido realmente interesante. Ofrece esta novela otra mirada totalmente diferente a las que he podido observar en otras novelas de la misma temática. Otra mirada a la que vale la pena acercarse, pues no solo es una investigación acerca de unos asesinatos sino algo más profundo.




domingo, 8 de noviembre de 2015

Crisis lectora y ausencia personal. He vuelto...(eso espero)


  Han pasado varias semanas sin compartir lecturas, semanas en las que apenas he realizado ningún movimiento de aproximación al mundo blogueril. La vuelta a la actividad universitaria con el inicio de un nuevo cuatrimestre (este curso 2015-16 me he liado la manta a la cabeza, al menos en el primer cuatrimestre, matriculándome de más asignaturas- 6- de lo que es habitual en mí) y el compaginarlo con el pluriempleo habitual en mi persona han provocado que haya abandonado o aparcado de manera momentánea esta ventana virtual.

   Cierto es que suelo tener algunas épocas de cese temporal de actividad blogueril, pero estas se han producido siempre en períodos de preparación de exámenes y realización de los mismos (mediados de enero y mes de mayo), mas este parón que ha ido de mediados de octubre hasta hoy no estaba previsto ni se me había pasado por la cabeza realizarlo, pero el estrés estudiantil ha hecho acto de presencia.

  Espero en los próximos días (u horas) compartir aquellas lecturas de libros que pude hacer antes del inicio del ajetreo estudiantil y laboral. Y apunto espero porque como suele ser habitual en mí suelo ir con retraso en la redacción de entradas y su posterior publicación.

  Asimismo, espero reengancharme al placer por leer e incluso al "pequeño" gesto de leer, pues he estado dos largas semanas (y bien podría apuntar interminables semanas) sin leer absolutamente nada que no fuese material universitario. Debo confesar que a esto hay que añadir que he tenido una momentánea crisis lectora provocando que dos libros que estaba leyendo los dejara aparcados y  que otros libros que había cogido en préstamo de la biblioteca antes del parón los he tenido que o devolver o renovar. Hace dos días que he vuelto a la rutina lectora.

  Y espero sobre todo visitar las diferentes ventanas virtuales de este interesante mundo de los blogs literarios y seguir apuntándome temas y novelas que me llamen la atención. 

  Por mi cabeza ya rondan algunas entradas de lecturas finalizadas en su momento (finales de septiembre e inicios de octubre),  y que no tuve ocasión de compartir, o entradas de temas relacionados con el mundo de los libros, con lo que espero en breve - si la Diosa Inspiración decide quedarse y no abandonarme a mi suerte- plasmarlas sobre el papel y después sobre la pantalla. 

Conclusión: HE VUELTO. SIGO POR AQUÍ...


lunes, 19 de octubre de 2015

19 de octubre: Mamá se va a la guerra, de Irene Aparici




¿Cómo explicarle a un niño la enfermedad de un familiar, de una persona muy cercana a él o de uno mismo en el caso de padecerla? Puede resultar relativamente sencillo responder a esta cuestión, mas cómo enfocarla es algo mucho más complicado, con lo que la respuesta al interrogante se antoja ardua tarea.

Hoy, 19 de octubre, es el Día Internacional Contra el Cáncer de Mama. Desde hace unos días y durante toda la semana se han celebrado y se van a realizar en muchos puntos de la geografía un número indeterminado de actos (cadenas humanas, conferencias, reportajes, etc.) para informar de este tumor maligno frecuente entre las mujeres, como es el cáncer de mama, y, sobre todo, para concienciar y promover la prevención y hacer llegar cuán de importante es acudir al médico ante el menor indicio o para hacerse una revisión rutinaria.

 Cada año el 19 de octubre se tiñe de rosa. Cada año se celebra este día para recordar la importancia de luchar contra este tipo de cáncer, de ayudar a que la investigación continúe y de que todo el mundo tenga la información necesaria para prevenir y/o para ayudar. 

 Quien desee mucha más información acerca de esta enfermedad puede visitar la web de la Asociación Española Contra el CáncerAECC ).

Coincidiendo con la jornada del día de hoy, y respondiendo en parte a la pregunta formulada como introducción en esta entrada, y tratándose este espacio de un blog sobre el mundo de los libros, quiero compartir una obra literaria que descubrí no hace muchas semanas y he tenido la oportunidad de leer estos días y que guarda relación con el tema tratado.

Ocasionalmente damos a la literatura un uso instrumentalizado, esto es, leemos una obra no por la única sensación de placer por leer sino también para abordar sede un enfoque educativo el tema que plantea el texto literario en cuestión. Hoy es uno de esos días en los que debemos mirar desde otra perspectiva el siguiente texto literario que deseo compartir en esta entrada.

Autora: Irene Aparici
Ilustrado por Mónica Carretero
Título: Mamá se va a la guerra.
Editorial Cuento de Luz
24 páginas
ISBN: 978-84-15503-16-3

" Había una vez dos principitos rubios que se llamaban Javier y Sergio. Sus padres, los reyes, hacía tiempo que habían decidido separar sus reinos. Los chicos iban a la escuela de reyes, porque algún día tendrían que reinar también en sus propios territorios. 
Un día, la reina les llamó al salón del trono. Allí era donde se reunía habitualmente con los ministros."



  De esta manera empieza Mamá se va a la guerra, un cuento ilustrado creado por Irene Aparici e ilustrado por Mónica Carretero, y que plantea de manera diferente el tema del cáncer de mama. La reina trata de explicarle a sus dos hijos qué enfermedad padece y cuál es el camino que debe seguir. Trata de que los niños comprendan cuál es la situación que vivirán tanto ellos como su madre.

  El relato ilustrado está basado en un hecho real. De hecho, parte de la experiencia personal de la misma autora, Irene Aparici, quien traslada a este relato infantil sus vivencias e inquietudes con el cáncer de mama y cómo afrontaron la situación sus familiares más directos.

  Logra Irene Aparici en este libro infantil plasmar de manera creativa, de manera original un tema complicado como es el tratamiento que se le da a una enfermedad, o mejor apuntar, cómo explicarle a los más pequeños de la casa que un familiar padece cáncer y la situación que se va a tener que vivir ante los posibles cambios que se pueden llegar a producir en diferentes ámbitos. 

  Las ilustraciones que acompañan al texto ayudan a comprender mucho más aquello que trata de explicarse y ofrecen en algunas ocasiones información adicional de manera clara, sencilla, sin florituras que provoquen un despiste generalizado. Muy buen trabajo el realizado por su ilustradora: Mónica Carretero.

  Buena opción, buen recurso me parece este libro infantil (dirigido para más de 5 años de edad dada la extensión del texto de algunas páginas, aunque es adaptable. Es el único punto negativo, y no lo sería tanto, que encuentro de este texto, pero atendiendo la cuestión tratada creo que  es lo menos importante)  para abordar un tema como este. 

 Otra manera es esta obra de enfocar una cuestión difícil y que sirve, asimismo, para ofrecer un punto de esperanza. Además, nunca habría llegado a pensar que un tema como este fuese planteado de esta manera tan especial, tan clara, tan cautivadora (me atrevería a apuntar).

 Sirva la recomendación del día de hoy para celebrar, aunque mínimamente o no, el Día Internacional contra el Cáncer de Mama.





domingo, 18 de octubre de 2015

Librerías que se van, librerías que se quedan...



 La temida, conocida y tan comentada crisis económica que lleva años ya presente en muchos, por no decir casi todos, sectores económicos y sigue actualmente entre nosotros, aunque con menor fuerza que en el pasado, se ha cobrado una nueva e ilustre víctima.

  El mundo de los libros ha vivido y está viviendo diferentes episodios relacionados con la crisis económica y por ende con un menor consumo: pérdida de compradores, editoriales que cierran, desaparecen o deciden reducir personal; o librerías que se ven obligadas a bajar la persiana, etc.

 La última víctima (conocida) de esta crisis es una librería emblemática de la ciudad de Barcelona, ampliamente conocida por su especialización, la novela negra, y por ser uno de los escenarios de la BCN Negra (el festival literario dedicado a la novela negra que se celebra en la ciudad condal a principios del mes de febrero). Hago referencia a la librería Negra y Criminal.

  Hace 13 años los propietarios de la ya extinta librería decidieron embarcarse en el proyecto de compartir y promocionar la novela negra, tanto la española como la de otros confines del mundo, pero en el mes de septiembre anunciaron que bajaban la persiana (el boom de la novela negra experimentado en los últimos tiempos ha sido un pequeño obstáculo). Un cierre, una despedida que se ha producido de manera definitiva el pasado sábado 4 de octubre.

  Triste pérdida esta y la de tantas otras librerías que no aparecen en los medios de comunicación, mas pese a ello hay, como diría aquel, pequeños "brotes verdes".

 
http://www.mammaproof.org/wp-content/uploads/02_DSC04428.jpg

  Meses atrás compartía en este mismo blog que la librería Casa Anita corría el peligro de cerrar sus puertas, víctima no de la crisis económica sino de la especulación inmobiliaria. 

  El empuje de su propietaria, el apoyo recibido en diferentes frentes (redes sociales, otras librerías que promovían una recogida de firmas, otros sectores del mundo del libro como el de los ilustradores)  ha impedido que la especulación inmobiliaria obligue a bajar la persiana a esta librería especializada en literatura infantil y juvenil situada en el barrio de Gràcia de Barcelona.

  Hace escasos días se confirmaba que Casa Anita continuaría en el mismo local como mínimo cinco años al llegar a un acuerdo con los propietarios del inmueble en el que se encuentra la librería.

  Buenas y malas noticias en uno de los sectores del mundo de los libros...




lunes, 12 de octubre de 2015

Novela de humor: La banda de jubilados que cantó dos veces bingo, de Catharina Ingelman Sundberg


Autora: Catharina Ingelman-Sundberg
Título: La banda de jubilados que cantó dos veces bingo
Roca editorial
Publicado en 2014
Edición de 2015
350 páginas
ISBN: 978-84-9918-993-2


Las adquisiciones literarias que en momentos puntuales hago suelen ser selectivas, esto es, intento en la medida de lo posible seleccionar muy bien qué libros, ya sean novelas, ensayos, del ámbito educativo, literatura infantil, etc.) pasan a formar parte de mi particular biblioteca personal y decido leer. Y no solo por una cuestión económica, que también, y para evitar que la lista de libros pendientes de leer existentes en las estanterías vaya en aumento, sino también porque el espacio disponible es cada día menor.

 Como en toda norma o intención que uno intenta imponerse o plantearse suelen haber excepciones o impulsos que llevan a uno a comprar un libro que le llama la atención y que tal vez en situaciones normales no compraría y que pueden ser obras realmente interesantes para mi formación laboral o estudiantil o por puro disfrute de la lectura o impulsos.

Con La banda de jubilados que cantó dos veces bingo tuve uno de esos raros impulsos  que le llevan a uno a comprar un tipo de novela que no suele ser habitual en su camino como lector. Libro que he leído a finales de septiembre y que hoy, 12 de octubre, con cierto retraso (de la misma manera que otras lecturas leídas estos días) comparto aquí.

 La sombra de Jonas Jonasson y su conocida primera novela El abuelo que saltó por la ventana y  se largó parece que es alargada, o al menos esa es la sensación que uno tiene una vez leída La banda de jubilados que cantó dos veces bingo y/o tras encontrarse novelas con títulos  especialmente llamativos.  La novela de Jonas Jonasson y el éxito cosechado ha provocado la aparición de novelas con un título largo y de un corte similar. O tal vez sea la casualidad...

 La escritora sueca  Catharina Ingelman-Sundberg narra en esta novelas las (peculiares) andanzas de un grupo de jubilados octogenarios que planifican y cometen robos con la particularidad que el dinero o el botín que consiguen lo destinan a obras benéficas o a entidades (como residencias de ancianos) que ellos consideran que más lo necesitan.

 Martha, Lumbreras, Rastrillo, Anna Greta y Stina son los nombres de los personajes protagonistas de esta novela y  los integrantes de la Banda de los jubilados. Una banda que, tras su última acción delictiva en territorio sueco, decide huir a Las Vegas, territorio estadounidense, dado el interés de la policía en descubrir quiénes son y capturarles. Pese a ello deciden, en un momento dado, regresar a Suecia con identidades falsas para  averiguar si el dinero que destinaron a obras benéficas está siendo utilizado o gestionado para tales fines.

 A partir del regreso de los cinco protagonistas que integran la Banda a territorio sueco se van sucediendo toda una serie de acontecimientos y de situaciones que no dejarán a nadie indiferente: desde a los propios jubilados como a el numeroso elenco de personajes secundarios que la autora sueca va dibujando y perfilando a lo largo de toda la novela. 

 ¿Qué puede tener de especial o de diferente este libro? 

  Si en la novela de Jonas Jonasson (perdonad, de nuevo, la referencia a su novela y al autor, pero me sirve para tener un punto de apoyo, aunque tal vez haya quien no ha tenido la oportunidad de acercarse todavía a El abuelo que saltó por la ventana...) el protagonista era un hombre de edad avanzada acompañado por otros personajes con protagonismo, pero no con tanta relevancia, quien generaba las diferentes situaciones cómicas o no, en la obra de Catharina Ingelman son cinco personas de unos 80 años de edad los que van creando consciente o inconscientemente situaciones.

  Martha es la líder de La Banda de Jubilados, la que adopta un papel de cabecilla, pues es quien anima a sus compañeros de fatigas a continuar la labor iniciada, quien anima a prepararse físicamente para poder realizar sin contratiempos importantes los robos que planean y ejecutan, quien deja volar la imaginación para evitar que la policía les atrape o consiga dar con ellos de alguna manera.

 Especial e interesante detalle puede ser también las relaciones entre el grupo de jubilados. A lo largo de toda la novela vemos cómo van fluyendo las emociones de todo tipo entre estos cinco personajes protagonistas. A partir de las situaciones que se van generando a partir de las acciones de unos y otros se ve cierta evolución en cada uno de los jubilados, así como entre ellos.

 Debo confesar que pese a que la novela me ha gustado no me llegado a cautivar. Cierto es que en algunos momentos, ante determinadas acciones de algunos de los personajes o ante ciertas situaciones generadas por las acciones de estos, he esbozado más de una sonrisa, pero una novela de humor, como es esta, tiene que provocarte algo más, algo que despierte tu interés en saber algo más de las peculiares aventuras del grupo de jubilados.

 Tiene esta novela algunos detalles interesantes (la fuerza que desprenden algunos de los personajes de la novela, las relaciones humanas entre ellos, algunas acciones disparatadas, el hecho que en ningún momento te aburres, etc.), pero no creo que sea una novela que vaya más allá de una lectura veraniega o de una época en la que no sabes realmente qué leer.