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domingo, 17 de abril de 2016

Adentrándome por la novela negra catalana con Agustí Vehí y su Quan la nit mata al día


   Suele pasar en ocasiones que ciertos aspectos de una determinada obra literaria - sea o no de ficción- que has leído o estás en proceso de te lleva de una u otra manera a otro texto literario de un autor y de un género totalmente diferente, pero que plantea alguna cuestión relacionada con lo que has leído con anterioridad. 

  Seguramente os ha pasado que durante la lectura de un libro ha captado vuestra atención algún capítulo histórico ahí narrado u otros detalles no necesariamente vinculados con acontecimientos históricos, pero sí con relación con la trama narrativa, o la descripción de algún personaje, y habéis realizado - o no - las anotaciones pertinentes para buscar con posterioridad información relativa para conocer o profundizar más en esos aspectos que han llamando especialmente la atención. 

 A principios del mes de marzo compartí en el blog la lectura de un ensayo que cuestionaba la detención, el proceso judicial y la condena a muerte por garrote vil del joven activista catalán Salvador Puig Antich (ver aquí ). Uno de los aspectos relacionados con dicho caso que decidí apuntar, dada mi ignorancia al respecto, fue el de la existencia de la Brigada Político Social. 

¿Qué es la Brigada Político Social?

 Creada en marzo de 1941 fue la Brigada Político Social una sección del Cuerpo General de Policía que se encargaba de la represión política, de perseguir y reprimir todos aquellos movimientos que iban en contra de la dictadura de Franco.

Activa hasta 1976, aunque no fue hasta marzo de 1986 cuando realmente desapareció de manera definitiva, dependía de los gobernadores civiles y del Ministerio de Gobernación y se encargaba - como policía secreta que era- de realizar seguimientos personales, detenciones -arbitrarias en su mayoría-, infiltraciones en partidos y sindicatos de izquierda que actuaban desde la clandestinidad en contra del régimen franquista. 

 Para hacer confesar a los detenidos los policías que integraban la Brigada Político Social empleaban todo tipo de torturas (la bañera, basada en la asfixia, el corro, el tambor), que acababan con la muerte o con graves repercusiones en la vida del detenido llegando incluso a provocar algún tipo de discapacidad dada la dureza de los métodos empleados.

Como apuntaba al inicio de la entrada hay aspectos de una obra literaria que te llevan- sin pretenderlo inicialmente- a otros textos literarios y en este caso la lectura del ensayo sobre Puig Antich y las acciones de esta sección policial me llevaron casualmente a una novela negra de Agustí Vehí: Quan la nit mata al día.

Autor: Agustí Vehí
Título: Quan la nit mata al dia
Publicada en 2011
Editorial La Magrana
221 páginas
ISBN: 978-84-8264-896-5


Agustí Vehí, escritor catalán fallecido en 2013, es el autor de esta novela negra y era hasta su fallecimiento una de las voces emergentes de la novela negra en catalán con obras como Abans del silenci (2009), Un blues ampurdanès (2010), Quan la nit mata al dia, publicada en 2011 y galardonada con el Premi Crims de Tinta. 

Este escritor de novela negra era doctor en Historia y compaginó su labor investigadora y como docente universitario (fue profesor de historia y de seguridad pública) con su trabajo como subinspector de la Guardia Urbana de Figueres. 


La trama de Quan la nit mata al dia gira alrededor del asesinato de Juan Antonio Hinojosa, delegado de la Falange en la ciudad de Figueres, localidad donde se ubica la novela, quien aparecemuerto en su casa en una posición incómoda y con una cruz clavada en la cabeza.

 Agustí Vehí parte del asesinato de este representante del poder franquista en esta zona del norte de Cataluña para a lo largo de las poco más de 200 páginas de la novela hacer un recorrido claro y detallado del momento histórico que representa los años iniciales de la postguerra española, y es que la acción narrativa se sitúa en el año 1955. 

 Carlos Iríbar, inspector de la Brigada de Investigación Criminal, recibe el encargo del comisario Don Atilano para investigar y aclarar las extrañas circunstancias del asesinato de Hinojosa. Mas en esa búsqueda de la verdad no está solo, pues Lopera, un miembro de la Brigada Político Social de Figueres, se inmiscuye en los pasos que Iríbar va dando a medida que avanza en la investigación  tratando de evitar que evitar que se adentre en ciertos aspectos de la investigación e intentando cortar de manera sutil y tajante en función del momento aquellos hilos por los que ir tirando Iríbar para evitar que ciertas irregularidades queden destapadas.

En el transcurso de la investigación Carlos Iríbar se encuentra con que hay ciertos indicios del asesinato del delegado local de la Falange que le llevan a dirigir sus sospechas hacia dos direcciones, siendo una de ellas la que mayor malestar le produce al tener cierta relación con su vida personal y sentimental. Unas sospechas que no se difuminan hasta el final de la novela.

Esta novela negra, ambientada en un año concreto- 1955- de la postguerra, me ha dejado muy buen sabor de boca y destacaría algunos de los aspectos de la novela que han contribuido a que haya sido una lectura realmente interesante.

-  "Equilibrio idiomático". Es de destacar que el autor haya empleado el catalán y el castellano para dar cierto relieve y rigor a lo narrado, para ver de alguna manera la profundidad de sus personajes y de las funciones que cada uno tiene.

Los miembros de la policía franquista, liderados por el comisario Don Atilano y por Lopera, el policía de la Brigada Político Social, emplean la lengua castellana, mientras que los otros personajes que forman parte de la población civil y tienen cierta relevancia en la novela lo hacen en catalán. Carlos Iríbar en función de la situación en la que se encuentre y de su interlocutor lo hace en una lengua u otra. 

- Subtrama. La investigación sobre la muerte del delegado Hinojosa que lleva a cabo Iríbar es el punto central de la novela, pero no es el único foco de atención. Hay una subtrama paralela, que en momentos concretos converge con la trama principal, en la que Carlos Iríbar, junto con su pareja, es parte activa y está muy bien perfilada por el autor, pues nos permite adentrarnos en una parcela más humana, más cercana de estos dos personajes, así como valorar el trasfondo social e histórico de la época. 

 La relación sentimental que tiene Carlos Iríbar con una mujer de Figueres no la conoce nadie. La llevan desde la clandestinidad, con el mayor sigilo y secreto posible, pues ambos son representantes de lo opuesto, esto es, Iríbar forma parte del bando falangista, aunque su perfil es bajo y no está exenta su posición de ciertas críticas y comentarios de sus superiores y compañeros, y su pareja es una mujer reacia a lo que representa el franquismo.

Esta subtrama me parece uno de los aciertos de la novela, pues ofrece otra perspectiva que permite ver la otra realidad tanto en lo general - lo social y lo histórico- como en lo particular. La profundidad del personaje de Iríbar se muestra, esa es mi percepción, merced a la relación sentimental que mantiene.

- Contexto de la época Traza Agustí Vehí desde la ficción las acciones llevadas a cabo por parte de los sindicatos o de aquellas personas que actuaban desde la clandestinidad ayudando en la medida de lo posible a la población civil contraria al régimen a subsistir. Por otra parte, también refleja las acciones de la Brigada Político Social: su manera de proceder con los detenidos, cómo se aprovechaban de ciertas situaciones de privilegio para acaparar poder u objetos de primera necesidad para lucrarse o para vivir en mejores condiciones. 

Reúne esta novela las condiciones necesarias para que al finalizar el 2016 la considera como una de las lecturas del año en el género de la novela negra.




domingo, 28 de febrero de 2016

Va de novela negra: Cuatro días de enero, de Jordi Sierra i Fabra

Considerado uno de los escritores más representativos del panorama literario español de la segunda mitad del siglo XX y de lo que llevamos de XXI seleccionar para su lectura una de las muchas obras literarias de Jordi Sierra i Fabra resulta una tarea especialmente compleja donde las haya si no vas con una idea clara de lo que deseas leer dada su extensa y variada producción literaria que no deja indiferente a nadie.

Nacido en Barcelona impresiona la capacidad creativa de Jordi Sierra i Fabra, así como su habilidad para escribir y publicar anualmente obras de todo tipo (ensayo, poesía, biografía, literatura infantil y juvenil, narrativa para adultos, etc.) y para tratar en su amplia bibliografía variedad de temas de gran calado y que invitan, en algunas de ellas, a la reflexión, a ofrecer un punto de vista que invita al lector al que va dirigido la obra a plantearse interrogantes.

 Es autor de más de 400 obras siendo uno de los escritores más prolíficos, sino el que más, de las letras tanto en lengua castellana como en lengua catalana, así como el autor con presencia en numerosas editoriales: Grup 62, Edelvives, Anaya, Edebé, SM, La Galera, Siruela, Páginas de Espuma y un largo etcétera.

 Apuntaba en el párrafo inicial de esta entrada la dificultad de seleccionar una de sus títulos para iniciarse en el universo literario del autor - o para continuar con él como es el mi caso, pues ya tuve la oportunidad tiempo atrás de leer Les guerres d'en Jordi-, pero seguidor como soy del género de novela negra no podía dejar la oportunidad de leer novela de este tipo de género escrita por Jordi Sierra i Fabra.

 Y la novela elegida, y que comparto en esta entrada, es Cuatro días de enero, la primera de una serie de novelas protagonizada por Miquel Mascarell, un inspector de policía de la ciudad de Barcelona. Hasta la fecha el autor ha publicado siete novelas de esta serie: Cuatro días de enero, Cinco días de octubre, Siete días de julio, Dos días de mayo, Seis días de diciembre, Nueve días de abril y Tres días de agosto.

Autor: Jordi Sierra i Fabra
Título: Cuatro días de enero
Publicado en 2008
Plaza & Janés
285 páginas
ISBN: 978-84-01-33664-5
Cuatro días de enero es una novela negra, sí, pues tiene los elementos característicos de este tipo de obras literarias, mas también un componente histórico. Está ambientada en la Barcelona de 1939, en la Barcelona de finales del mes de enero de 1939, en los instantes finales de la Guerra Civil Española.

Ofrece el autor interesantes pinceladas de lo que ocurrió aquellos días en la ciudad condal y de las consecuencias de la contienda en la población civil.

Antes de adentrarme en la novela en sí vale la pena tener en cuenta una pincelada del contexto histórico en el que el escritor sitúa esta novela.

 En julio de 1936 una parte del ejército español se subleva contra el gobierno de la Segunda República - un gobierno y una representación parlamentaria surgida de las elecciones de febrero de ese mismo año, 1936 -. El relativo fracaso del golpe de Estado en buena parte del territorio español fue la semilla que desembocó poco después en el estallido de la un conflicto bélico de envergadura que dividió al país en dos. 

 La Guerra Civil Española tuvo en los años que duró la contienda (de 1936 a 1939) numerosos episodios de enorme trascendencia e importantes consecuencias en todos los ámbitos de la sociedad.


Uno de los momentos finales del conflicto armado fue la ofensiva nacionalista contra Cataluña y especialmente la toma de Barcelona en los últimos días del mes de enero de 1939 por parte de los sublevados, de las tropas franquistas que en su entrada en la ciudad condal no encontraron grandes impedimentos dado que las autoridades, el Gobierno había abandonado la ciudad dirección el norte de Cataluña y ciertos puntos de la geografía del sur de Francia. 

 Estos días de finales del mes de enero de 1939 son el punto de partida de Cuatro días de enero, novela que traza en la trama de la obra aspectos destacados de esos momentos finales en los que el avance de las trompas franquistas se percibe próximo y en los que la desesperación de la población es palpable tanto por la llegada de los sublevados como por la situación de carestía en la que se encuentran.

 El personaje protagonista de la novela es Miquel Mascarell, un inspector de policía de la ciudad de Barcelona que, pese al abandono del Gobierno de la República, al avance de las tropas rebeldes, de la huida al exilio de los vencidos y de una parte importante de la población temerosa de posibles represalias y en pos de un futuro mejor, al racionalismo de víveres, decide quedarse en la ciudad cuidando de su esposa enferma, de nombre Quimeta. 

Mascarell representa la mirada de todo lo que acontece y que Sierra i Fabra sabe plasmar en todo momento en la novela con una prosa sencilla, con abundantes diálogos que facilitan la lectura y que permiten sobrellevar de la mejor manera la dureza de las condiciones de vida de los que se han quedado en la ciudad.

El inspector no solo debe lidiar con la enfermedad de su mujer y los intentos de sobrevivir, pese a la carestía de alimentos, al racionamiento de productos necesarios para vivir o a las condiciones meteorológicas, sino también con la desaparición de una joven adolescente, cuya ausencia es denunciada por su madre, una exprostituta que decide recurrir a una de las pocas personas con cierta autoridad que aun quedan en la ciudad.

 La joven adolescente aparece poco después asesinada de manera violenta, así como su madre, y la investigación de lo sucedido hace que el inspector Mascarell vaya recorriendo la ciudad en busca de indicios, de respuestas (para ello cuenta con la colaboración o más bien de cierta información facilitada por  dos periodistas a los que conoce de años ha: Amadeu Sospedra y Rubén Mainat), de pistas que le permitan resolver el caso de manera satisfactoria, pero conforme van pasando las horas va descubriendo aspectos relacionados con acciones llevadas a cabo por personas de clases más favorecidas, de personas con posibilidades económicas que además se están beneficiando de las necesidades de la población en estos tiempos de conflicto bélico, amén de hacer acto de presencia conforme el avance de los sublevados y la toma de Barcelona va materializándose poco a poco. 

 Hay dos palabras, dos sensaciones, dos emociones que traspasan la novela, esto es, dos aspectos que caracterizan la trama de la novela, la historia que Jordi Sierra i Fabra plasma en su libro: soledad y desesperación. Una soledad y una desesperación que guarda relación con el caso que debe resolver el inspector Mascarell, pero también, y con mayor peso, con el contexto en el que está ambientada la novela, con la dureza de la situación con la que viven los personajes en un ambiente bélico. 

   " El silencio era extraño. 
   Tan cargado de presagios.
La vieja comisaría parecía haber sido arrasada por un huracán: mesas resquebrajadas, armarios volcados, papeles en el suelo...En lo primero que pensó fue en la madera, apta para alimentar la estufa, aunque no podría llevarse una mesa o armario él solo.
¿Cuántos silencios existían?
¿El de un bosque, el del mar en un día plácido, el de un bebé dormido?"
  [...]
(Página 11)

  "Necesitaban comida.
¿Por qué no abrían de una vez los almacenes? Por lo menos que las tropas franquistas no se encontraran con una ciudad famélica a la que poder humillar todavía más. Y con los malditos almacenes llenos, según se decía. Si no comía algo, tal vez acabase desmayado en cualquier esquina. Comer. La Gran Utopía. Con un dinero que ya nadie quería porque no servía de nada, lo único que quedaba era la desesperación. La gente hervía lo que podía, cuanto pudiera darle un sabor."

  [...]

(página 154-155)

"El soldado vaciló por última vez. Vio aquellos rostros famélicos, los puños cerrados, las manso que sostenían piedras recogidas en el camino. Alguien le acababa de llamar "hijo". Tendría unos veintitrés o veinticuatro años. Sus ojos se llenaron de humedad. 
No quería disparar contra civiles. 
Y menos de su propio pueblo. 
Primero fueron las lágrimas, después la congestión de su rostro ante la derrota, finalmente sus manos cayendo y desviando el rifle de su objetivo, apuntando al suelo en lugar de hacerlo a sus cuerpos. Los gritos de los asaltantes dispararon sus energías..."
 [...]

(página 199)

 He apuntado estos tres fragmentos de la novela para mostrar esa soledad y esa desesperación que a lo largo del texto narrativo se muestra con mayor o menor fuerza no solo a partir de la vida y de la mirada del personaje protagonista de la novela, el inspector Miquel Mascarell, el único representante de la ley que decide en esa situación de pobreza, de desesperación, de soledad (no solo caracterizada por el abandono de los representantes políticos), quedarse en la ciudad, sino también a partir de cómo vive o sobrevive la población civil que aun queda en la urbe, incluidos él y su mujer enferma. 

 Y esa desesperación, esa soledad es "combatida" con tesón, con fuerza de voluntad, con la energía necesaria para querer seguir adelante pese a las adversidades. Quimeta, la mujer del inspector, simboliza esa fuerza. Es el contrapunto, al menos lo percibo así, a esa soledad tan presente en la novela. 

  Es una novela dura, pero esa dureza queda maquillada, queda muy bien perfilada por el autor, con un estilo sencillo, con una prosa clara, en la que el discurso narrativo y el diálogo se combinan a la perfección.

  ¿Otra novela ambientada en la Guerra Civil Española? Sí y totalmente recomendable, pero no es una novela más que aborda cuestiones de esta contienda bélica. Al tratarse de una novela negra la pluma de Sierra i Fabra sabe hilar la trama, encabezada por la investigación del inspector Mascarell, y el contexto histórico y social sobre el cual se sustenta la historia narrada en la novela. 

 Un buen comienzo de serie de novelas. Seguro estoy que antes de la conclusión de 2016 caerá la lectura de otras novelas de esta serie protagonizada por Miquel Mascarell. 




martes, 22 de septiembre de 2015

Alexia y los magnates de la comunicación, de Luis Campo Vidal


                         Autor: Luis Campo
                         Título: Alexia y los magnates de la comunicación
                         Flamma Editorial
                         Publicado en 2010
                         268 páginas
                         ISBN: 978-84-92872-02-2

 ¿Os ha pasado alguna vez que hayáis leído la primera novela de un autor y no os haya convencido del todo cuando habéis acabado de leerla? ¿Os ha pasado que tras muchas dudas habéis decidido dar una segunda oportunidad a aquel escritor, cuya primera novela os llegó a agradar algo, pero no a entusiasmar ni a convencer demasiado?

  Cuando vi en la biblioteca un ejemplar de Alexia y los magnates de la comunicación, segunda novela del escritor oscense Luis Campo Vidal - y hermano del conocido periodista Manuel Campo Vidal-, decidí tras algún que otro titubeo darle una oportunidad pese a que su primera obra Robo en el Museo Dalí tuvo detalles que me llegaron a agradar, pero en su conjunto no me produjo mucho entusiasmo ni grandes satisfacciones lectoras (podéis ver aquí los comentarios que hice en su momento de esa primera novela de Luis Campo).

 La desaparición de un importante hombre de negocios del sector de los medios de comunicación mientras se encuentra navegando por aguas del Mediterráneo con dos amigos en un barco de recreo supone el punto de inicio de esta novela negra, y segunda de la serie iniciada con Robo en...

  Los acontecimientos, así como el proceso de investigación que ha provocado tal extraño suceso, se van sucediendo a medida que los días van pasando y el cuerpo del desaparecido continúa sin aparecer, con lo que no puede declararse de manera oficial su fallecimiento. Toda esta situación genera incertidumbre entre los más cercanos al empresario desaparecido, sobre todo en la figura de su mujer, y una intensa lucha interna por conseguir el control total del conglomerado de empresas de las que el magnate de la comunicación es el máximo responsable. 

  En esta nueva novela del autor volvemos a encontrarnos con Alexia Hurtado. Si en Robo en el Museo Dalí era inicialmente inspectora jefe de la Brigada de Investigación Criminal de los Mossos d'Esquadra para pasar después, a raíz de una serie de fricciones con sus superiores, a ser investigadora privada, en esta nueva novela ya es investigadora privada de pleno derecho.  

   Alexia Hurtado es una mujer de unos 30 años, con un fuerte carácter, con unos principios y una manera de ver y afrontar según qué cuestiones de la vida, sobre todo la profesional, que chocan con otras personas (ya en la anterior novela tuvo algunos desacuerdos con los altos cargos de la policía autonómica catalana que le llevaron a dimitir de su puesto y a seguir su camino en solitario como investigadora privada). En su camino vital tiene a su alrededor a personas de total confianza que le aconsejan, le apoyan en determinadas situaciones y le acompañan. Esto último se puede ver en esta nueva entrega de la serie de novelas protagonizada por Alexia Hurtado.

 La principal novedad y diferencia respecto a la primera novela es que el caso que investiga Alexia (la desaparición del magnate de la comunicación) le lleva por derroteros internacionales, con lo que si en Robo en el museo Dalí la acción narrativa se situaba en tierras catalanas, especialmente el norte de Gerona y la ciudad de Barcelona, en esta novela buena parte del engranaje narrativo se sitúa en escenarios de Madrid, Galicia y Rusia.

 Resulta necesario y se hace indispensable, a mi modo de ver,  leer la primera novela de la serie antes que la segunda si se desea acercarse al universo literario de Alexia Hurtado planteado por el autor. No son novelas totalmente independientes, pues hay aspectos que aparecen en la segunda obra (personajes del entorno de la investigadora, elementos de su vida personal y profesional) y que si no has leído con anterioridad la primera novela podrías llegar a perderte en momentos puntuales.

 Tiene esta novela detalles interesantes, pero en su conjunto no me ha atrapado del todo esta  novela negra. Hay pasajes que no me acaban de convencer del todo, y no es porque el libro esté redactado de manera poco clara, al contrario, sino porque parece que en ocasiones algunos de los personajes que rodean a la figura de Alexia estén introducidos con calzador, o porque determinadas situaciones se vean algo forzadas. Cierto es que estas cuestiones son percepciones personales y que otra persona que lea esta obra literaria tenga otra impresión totalmente diferente.

 Es, como ya he apuntado anteriormente, una novela que me ha agradado, pero no entusiasmado en su conjunto. Tal vez sea también porque esté demasiado influenciado por otras novelas de género negro (género habitual entre mis lecturas) o no...



miércoles, 9 de septiembre de 2015

Descubriendo autores y novelas del género negro (III): José Sanclemente, Tienes que contarlo


Autor: José Sanclemente
Título: Tienes que contarlo
Publicado en 2012
Roca Editorial
254 páginas
ISBN: 978-84-9918-447-0


José Sanclemente. Un nuevo nombre de autor literario al que hay que tener en cuenta. Un nuevo nombre del actual panorama literario español que se dedica al género de la novela negra y que merece la pena apuntarlo para seguirle la pista y ver hacia qué rumbo se dirige.

El ya finalizado - y lejano- mes de agosto me ha servido para desconectar completamente del ajetreo laboral y estudiantil (de aquí a nada vuelvo a estar plenamente activo), para disfrutar todo lo posible de las horas de ocio y también para leer aquellos libros que suelo ir apuntando y van engrosando la lista de pendientes, o aquellos otros que dejas para cuando llegue el momento más apropiado, o para descubrir autores y novelas de las que apenas he tenido conocimiento.

De los autores descubiertos estos días de agosto y del que me he llevado una grata sorpresa ha sido el de José Sanclemente y habitual lector como soy de novela negra intento en la medida de lo posible buscar autores diferentes, autores que no suelen - o a mí me lo parece- estar muy presentes en el escaparate literario, con lo que José Sanclemente ha sido un pequeño descubrimiento para mí.

José Sanclemente, amén de escritor, es asesor de medios de comunicación, directivo de un holding empresarial (es consejero delegado de Imaginamedia) y está presente en el sector editorial (es socio de Rocaeditorial). En 2012 publicó su primera novela Tienes que contarlo, obra que ha supuesto mi primera incursión con este autor.

El asesinato de un influyente y relevante periodista del diario El Universal, Belarmino Suárez, especialista en temas económicos, también conocido por sus compañeros de la redacción del rotativo con el apodo de Krugman, causa cierto revuelo y confusión entre los compañeros y responsables de este medio de comunicación, pues a priori nadie sabe los motivos por los que alguien haya querido asesinar a este periodista y si su violenta muerte guarda relación con alguna investigación periodística que estaba llevando a cabo.

El inspector de policía Julián Ortega es el encargado de dirigir las pesquisas policiales, la investigación del asesinato y el responsable de encontrar las respuestas adecuadas a los interrogantes que la muerte del periodista ha generado, mas en este proceso de intentar conducir la investigación hacia un resultado satisfactorio no estará solo, pues cuenta con la colaboración de una joven periodista, redactora de sucesos del mismo diario que el muerto, Leire Castelló. 

Tienes que contarlo me ha resultado una novela realmente interesante, pues no solo se centra en la investigación policial para aclarar la muerte de Belarmino Suárez y saber si hay conexiones con algún tema que investigaba, y en la colaboración entre el inspector de policía y la joven periodista - con ciertos ajustes dadas las limitaciones de información facilitada-, sino también ofrece una amplia visión de cuál es la situación de los medios de comunicación, particularizándolo en el diario El Universal, provocada por la crisis económica general como por el camino a seguir dadas las nuevas puertas de acceso a la información de la sociedad actual que se traduce en un menor ingreso por la bajada de ventas y el descenso en la publicidad. 

El valor añadido de esta novela es ese retrato de la situación de los medios de comunicación, del trasfondo político, económico, de las conexiones y posibles presiones que puedan haber, así como de la influencia de las redes sociales, de las nuevas puertas de acceso a la información y que suponen un cambio de rumbo y una pérdida de puestos de trabajo, así como el control de ciertas agencias gubernamentales, de ciertos poderes, sobre la población. Un retrato, combinado con la investigación policial, que Sanclemente ha sabido trazar sin fisuras, captando la atención desde el principio.

 Un acierto de esta primera novela de Sanclemente también ha sido cómo ha perfilado los personajes, sobre todo los de la joven periodista Leire Castelló y del inspector de policía Julián Ortega, personajes protagonistas de esta novela.  Conforme avanza la investigación policial y periodística podemos ver qué clase de relación tienen, de qué manera evoluciona y cómo afecta esto en sus respectivos cometidos profesionales, la personalidad de cada uno de ellos, y cómo plantean o ven sus respectivos oficios. 


 En esta novela, asimismo, podemos encontrar otros personajes que cobran protagonismo en determinados pasajes que permiten seguir el curso de los acontecimientos, así como reforzar  el perfil de la pareja de protagonistas: Fernando Barreta, policía experto en delitos informáticos, y Rojas, jefe de la Brigada de Investigación Criminal y superior de Ortega, en el caso del inspector de policía. Y David Gavela, director del periódico, Francisco Ventura, propietario del diario, en el caso de Leire.
  
 Como apuntaba en el inicio de esta entrada ha sido una grata sorpresa esta novela y este autor, pues desde la primera página mi atención ha estado en la novela, en la trama que se desarrolla en sus páginas, en la relación entre Leire Castelló y Julián Ortega. No he encontrado lagunas que me impidan recomendar esta novela. Si en su día  cuando descubrí a Domingo Villar pensé que era un soplo de aire fresco, debo apuntar lo mismo de José Sanclemente y esta su primera novela. Todo un acierto para mí haberlo descubierto. Estoy deseando leer su segunda novela No es lo que parece en próximas fechas y confirmar mis sensaciones con este autor.




martes, 25 de agosto de 2015

Va de novela negra de Alemania: Amigos hasta la muerte, de Nele Neuhaus


Autora: Nele Neuhaus
Título: Amigos hasta la muerte
Publicada en 2009
Edición en castellano de 2013
Maeva Ediciones
334 páginas
ISBN: 978-84-15532-53-8


  La primera vez que tuve algún tipo de conocimiento acerca de quién era Nele Neuhaus y qué había escrito fue hace algo más de tres años cuando descubrí, mientras hacía una de mis habituales paseos por las estanterías de la biblioteca que suelo frecuentar más, su  novela Blancanieves debe morir. Tiempo después supe que esta novela no era la primera obra literaria de la autora sino que había habido más con anterioridad, pero - cosas del destino o  "caprichos" del mundo editorial- Blancanieves debe morir era la primera novela que se publicaba en España de esta escritora alemana y la que la daba a conocer. También es verdad que el éxito cosechado en Alemania por las anteriores novelas de la autora, autopublicadas en formato digital, provocó que Blancanieves se publicase en formato papel alterando de esta manera la cronología de la serie.

  No fue hasta el mes de abril de este año 2015 cuando recuperé su nombre del olvido y "rescaté" esa novela para leérmela (aquí pude compartirla en su momento) y, por tanto, borrar su nombre de la (interminable) lista de autores pendientes.

  Grata sorpresa fue su lectura, pues lector habitual de novela negra no era frecuente en mí leer novelas de tales características de países como Alemania, Israel (detalle que he ido con el paso de los meses cambiando) y sí de España, Italia, Estados Unidos, Suecia, etc. Siempre es grato encontrarte pequeñas joyas o buenas novelas de otros rincones del mundo.

  Han pasado unos meses desde la lectura de Blancanieves debe morir y aprovechando estos días de mayor disponibilidad lectora he querido volver a acercarme a la autora con otra de sus novelas: Amigos hasta la muerte.

  Amigos hasta la muerte es la segunda novela de la serie (Blancanieves debe morir es la cuarta) de novelas protagonizadas por la pareja de inspectores de policía Oliver von Bodenstein y Pia Kirchhoff y en ella tenemos de nuevo una trama en la que los secretos, las acciones incómodas de unos y otros complican la investigación llevada a cabo por el cuerpo policial encabezada por los dos inspectores, y dejan toda una serie de hilos que deben desenrollar para llevar a buen término la labor policial.

  Todo inicia con el hallazgo de una mano enterrada en una zona de animales de un zoo de la región de Taunus (zona donde se traslada la acción narrativa). Una mano que pertenece a un joven activista defensor de cuestiones medioambientales (Hans Ulrich Pauly) del que pronto se descubre el resto de su cuerpo, así como que era una persona a la que se le admiraba (por sus ideas, por su compromiso en la lucha de ciertas reivindicaciones) u odiaba (por aquellos que no veían con buenos ojos su lucha, por las implicaciones económicas que podía suponer para sus intereses y negocios). A partir de ahí empieza la investigación practicada por los dos inspectores de policía y se van sucediendo los acontecimientos.

  Muy buena novela me ha parecido, pues contiene todos los ingredientes para enganchar desde el principio a toda aquella persona que quiera leer esta obra literaria: intriga, giros inesperados, personajes que complementan la acción y a otros personajes, subtramas (como, por ejemplo,  la cuestión referente a la denuncia de corrupción por conseguir determinadas cuestiones perjudicadas por las acciones llevadas a cabo en el pasado por  Pauly y sus seguidores).

  No se sabe hasta el final quién ha sido finalmente el asesino de Pauly y es que a lo largo de toda la novela van surgiendo sospechosos que a medida que avanza la investigación policial se van descartando, aspecto que te atrapa de tal manera que cuando piensas que ese u otro personaje podría ser el verdugo, el asesino la teoría que te vas organizando mientras lees queda desmontada.

  Aspectos positivos son estos, mas siempre puede haber un pero. Y en este caso, atendiendo mis sensaciones, se trataría del exceso de personajes secundarios. Algunos resultan útiles para entender el porqué de ciertas acciones o para saber un poco más de ese otro personaje que crees importante para la trama, pero hay otros que provocan, o pueden provocar, que te pierdas, que pases por alto ciertos detalles que pueden ser significativos.

  Y como en toda novela negra hay un policía o un detective. Y en esta serie de novelas que Nele Neuhaus ha escrito están Pia Kirchhoff, que es quien tiene mayor protagonismo, y Oliver von Bodenstein que son los inspectores que encabezan la investigación. Ambos personajes se complementan y para encontrar cierto contrapunto está el personaje de Behnke, otro policía del equipo, pero que mantiene cierta tirantez con Pia. La pareja de inspectores, así como el contrapunto -por denominarlo de alguna manera- es otro de los aciertos de esta novela, pues están muy bien definidos y no he encontrado ningún aspecto que me haga apuntar lo contrario.

   Para quien quiera leer por primera vez novela negra o para quien quiera adentrarse en este tipo de novelas de otros países poco habituales esta es una buena propuesta. Una lectura intrigante, digerible, directa y que invita a seguir con las andanzas personales y policiales de los dos inspectores de policía protagonistas...




martes, 4 de agosto de 2015

Descubriendo autores y novelas del género negro (II): Luis Campo Vidal y su Robo en el Museo Dalí


Autor: Luis Campo
Título: Robo en el Museo Dalí
Publicado en 2010
Flamma Editorial
297 páginas
ISBN: 978-84-937283-3-5


  Comparar. Acción que - consciente o inconscientemente- tendemos ocasionalmente a realizar cuando deseamos leer o estamos en proceso de hacerlo una determinada novela de un género o una temática frecuente en nosotros y buscaos alguna referencia o similitud que nos ayuden a orientarnos en ese camino que iniciamos o hemos iniciado o simplemente encontrar el mismo acomodo. 

 Seguramente no sea esta la mejor explicación que uno de puede plantear o formular ante una acción que como apuntaba ocasionalmente podemos llegar a realizar. Y puede que sea un error. Ya dicen que las comparaciones son odiosas. 

  Cuando uno se ha acercado al mundo literario de Dolores Redondo, Lorenzo Silva, Alicia Giménez Bartlett, Henning Mankell u otros referentes de la novela negra española e internacional y encuentras otras obras del mismo género acaba cayendo en la (irresistible) tentación de la tan temida comparación. 

 Cada autor, cada novela es un mundo con sus características, con su determinada esencia, con su particular toque, de ahí que, aunque pueda resultar del todo inevitable, haya que evitar visualizar mentalmente un autor o una obra cuando se tiene delante otro texto literario. 

 Eso mismo (la acción de comparar) me ha pasado con Robo en el Museo Dalí de Luis Campo Vidal, pues cuando leía las primeras páginas estuve a punto de abandonar su lectura, ya que estaba comparando lo que leía con lo leído con anterioridad. Tras las dudas iniciales decidí darle una segunda oportunidad y evitar continuar con la comparación.

 Además, la segunda oportunidad fue por partida doble. Por un lado, continuar con la lectura de una novela descubierta por casualidad y que forma parte de un género que me entusiasma y me atrapa; y por otra parte seguir con un libro de una editorial  ( Flamma Editorial ) totalmente desconocida para mí.

 Luis Campo Vidal, escritor oscense y alto cargo de una empresa tecnológica, es el autor de esta novela y sitúa la acción narrativa en diferentes puntos de la geografía catalana, aunque se centra principalmente en la ciudad de Barcelona y en el norte de Gerona. 

 El hallazgo en una playa del litoral barcelonés del cadáver de una joven, alumna de un colegio elitista de la ciudad condal, supone el punto de partida de la novela, pero no el único que mueve los hilos de la trama, pues paralelamente - y sin conexión aparente- el robo de una serie de cuadros en el Museo Dalí de Figueres es el otro foco de acción.

 El interés que suscita la final de fútbol de la principal competición continental que se juega en la ciudad de Barcelona y en la que compite casualmente el F.C. Barcelona provoca la escasa- por no decir nula - presencia de personas en la calle y que la mayoría de miembros de las fuerzas de seguridad  han tenido que desplazarse a la misma ciudad para velar por la seguridad. Toda esta situación supone una ventaja para el grupo de delincuentes que han recibido el encargo de robar en el Museo Dalí de Figueres.

Y en toda novela negra encontramos a un detective, a un policía, a un comisario, a un sabueso que intenta tirar del hilo y encontrar la solución perfecta o la más adecuada para resolver el enigma, para descubrir la identidad de quien ha cometido el delito. Aquí, en Robo en el Museo Dalí, tenemos a Alexia, una inspectora jefe de la Brigada de Investigación Criminal de los Mossos d'Esquadra.

  Alarma social, delincuentes internacionales, poder político, influencias, policía autonómica son la combinación de elementos que podemos encontrar a lo largo de la novela, sin dejar de lado el conjunto de emociones y aspectos de la vida personal de Alexia Hurtado, personaje principal del libro y quien tiene mayor peso respecto a otros personajes.

  Alexia Hurtado es una mujer de unos treinta años de edad, con un método de investigación pautado y concreto, con las ideas claras y con carácter. Un carácter que le acarrea no pocos problemas con compañeros y mandos superiores de la policía autonómica que le obligarán a abandonar su puesto como inspectora  y retomar su camino como investigadora privada, un camino que le llevará, en una labor conjunta con sus antiguos compañeros, a intentar desenredar el hilo del robo cometido en el museo.

 Asimismo, podemos encontrarnos en esta novela interesantes guiños a la realidad política catalana y a cómo se tejen ciertas relaciones de convivencia y conveniencia entre los mandos de la policía y algunos cargos políticos, algo que Alexia Hurtado no respeta por el bien de la investigación que lleva a cabo y por sus principios...

  Robo en el Museo Dalí es la primera novela publicada por Luis Campo Vidal y forma parte de una serie de novelas protagonizadas por Alexia Hurtado. Supone, por tanto, esta primera novela la "presentación en sociedad" de esta mujer como investigadora privada.

 Pese a que hay momentos en los que me he sentido algo desconcertado (tal vez influido por la acción de comparar que explicaba en el inicio de la entrada o por ciertos fragmentos que a mi modo de entender "chirriaban" ) la novela en sí me ha gustado. Cierto es que no me ha entusiasmado en exceso. De momento ya tengo en mis manos la segunda entrega de la serie (encontrada en la biblioteca por casualidad) y en breve iniciaré su lectura. Ya contaré si mi opinión ha variado algo...


domingo, 5 de abril de 2015

Novela negra alemana: Blancanieves debe morir, de Nele Neuhaus


Autora: Nele Neuhaus
Título: Blancanieves debe morir
Editorial Maeva
Año de edición: 2010
Publicado en 2011 en castellano
430 páginas
ISBN: 978-84-15120-87-2


  La lista de lecturas anotadas - tras ver recomendaciones, críticas varias o tras un "vuelva usted mañana" - y pendientes de leer en un futuro a medio o largo plazo va en aumento (lo confieso) día a día de manera considerable.

  Son tantos los horizontes literarios a tener en cuenta que uno vislumbra por las diferentes ventanas por las que se asoma que esa lista de lecturas acaba siendo interminable, pese a que de tanto en cuanto algún título es tachado definitivamente.

  Así ha pasado con la novela Blancanieves debe morir de la alemana Nele Neuhaus, cuya primera referencia vi hace algo más de tres años. Curiosamente, aunque fue la primera novela publicada de la autora en España, esta obra forma parte de una serie de novelas con Pia Kirchhoff y Oliver Von Bondenstein como protagonistas de referencia no siendo la primera de la serie.

  Debo confesar (de nuevo) que cuando me acerco al género de la novela negra presto mayor atención a textos literarios que proceden de Italia (con Donna Leon y Andrea Camilleri especialmente), Suecia, España o Estados Unidos. Y no sabría apuntar con exactitud los motivos que me mueven a ello. Lo que sí es seguro es que esta -llamémosle- tendencia está cambiando en los últimos meses, pues estoy descubriendo o desempolvando del casi olvido títulos y/o autores de este género de otros confines del mundo a los que no prestaba la debida atención.

   Bien vale la pena descubrir que la literatura alemana, como es el caso de la obra motivo de esta entrada, también "cultiva" novela de estas características.

   El punto de partida de Blancanieves debe morir es la vuelta a casa, el regreso, de Tobias Sartorius a su pueblo natal -Altenhaim- después de haber pasado diez años en la cárcel, tras haber sido en su día acusado, juzgado y condenado por la desaparición - y presunto asesinato. Presunto porque los cuerpos no aparecieron- de dos jóvenes mujeres de la localidad a las que él conocía y con las que había mantenido una relación más que amistosa.

  Su estancia entre rejas ha provocado dos situaciones de distanciamiento: por un lado de los vecinos hacia sus padres; y por otra parte entre sus propios padres. Asimismo, su puesta en libertad genera rechazo generalizado, incomodidades, complicadas con el hallazgo de uno los cuerpos de las jóvenes desaparecidas y por las que Tobias fue acusado.

  Altenhaim es la localidad donde transcurre la acción narrativa. Es una localidad con vidas y secretos relacionados entre sí, como puede pasar con otros pueblos reales. Y esto, los secretos, los silencios, las vidas "edificadas" a partir de ciertas situaciones relacionadas con acciones y/o palabras olvidadas y guardadas en el baúl de la memoria, se refleja a lo largo de la novela agudizado con la presencia en el lugar de Tobias Sartorius y de la policía.

  Con el hallazgo del cadáver de una de las chicas desaparecidas entran en escena Pia Kirchhoff y Oliver von Bondenstein: dos comisarios de policía que deben investigar el asunto y discernir - especialmente uno de ellos- si Tobias es realmente el verdadero culpable de hechos acaecidos en el pasado.

  Pese a que la trama centra la mirada sobre tres personajes principales - Tobias y los dos comisarios-, estos no tienen el protagonismo habitual de las novelas de este género literario, pues la entrada en escena de diferentes personajes en determinadas situaciones que se dan a lo largo de la narración permite afirmar que se trata de una novela coral, aunque cierto es que algunos de los personajes que aparecen permiten que las figuras de Tobias y de Pia y Oliver tomen cierto peso en la acción.

   Nele Neuhaus no solo se centra en la investigación policial - del pasado y del presente- sino también en las respectivas vidas personales de los dos comisarios. De ambos personajes conocemos ciertos aspectos que ayudan a acercarse más a estas dos figuras policiales desde una lado más humano.

  Presenta la novela ciertos giros que me han sorprendido gratamente, pues no los esperaba, amén que la trama, los acontecimientos que se van sucediendo te impide que, a medida que vas avanzando en la novela, te despegues de las páginas del libro. Por tanto, novela totalmente recomendable. Después de leerla intentaré encontrar el momento para adentrarme en la serie de novelas de las que forma parte.


domingo, 1 de marzo de 2015

Relecturas de novela negra: La playa de los ahogados, de Domingo Villar

Autor: Domingo Villar
Título: La playa de los ahogados
Siruela Ediciones
Año de publicación: 2009
445 páginas
ISBN: 978-84-9841-129-4


   Carvalho, Méndez, Bevilacqua, Petra Delicado, Ricardo Cupido...Son estos algunos de los personajes célebres de la novela negra española, investigadores, ya de índole privada, ya pertenecientes a diferentes cuerpos de seguridad que en solitario o formando pareja o equipo encabezan investigaciones. Y como pasa con los escritores españoles de este género literario la lista de nombres va ampliándose (véase la actual Amaia Salazar, por ejemplo).

   Si en la anterior entrada publicada hacía mención a una nueva autora que había (afortunadamente) descubierto - y por ende una nueva personaje: la Comisaria María Ruíz- en la del día de hoy anoto no solo el nombre de otro autor a tener en cuenta en el panorama literario español, más conocido que Berna González Harbour, aunque con menor presencia en los medios respecto a otros escritores, pese a que cuenta en el escaparate literario con dos novelas) sino también el del personaje literario que encabeza la investigación pertinente en la novela. Se trata de Domingo Villar y su Leo Caldas.

  Debo confesar que La playa de los ahogados no ha sido un descubrimiento actual, pues ya tuve la oportunidad de encontrarme con ella y de poder leerla años ha. Ahora, pasado el tiempo, he optado por volver a ella, por releerla.

  Domingo Villar, autor gallego residente en Madrid que ha ejercido como guionista de televisión y cine, supuso en su momento un soplo de aire fresco en el género de la novela negra española y a toda aquella persona que buscaba nuevos horizontes literarios en este frente siempre recomendaba- y recomiendo- las dos novelas de este autor: Ojos de agua y La playa de los ahogados.

  Las dos novelas que conforman la serie protagonizada por la pareja de policías Leo Caldas y Rafael Estévez está ambientadas en Galicia, territorio geográfico conocido por el autor, dado su origen. Una Galicia reflejada de manera real, cercana, con ciertos tópicos (el responder con una pregunta ante un mismo interrogante, por ejemplo) descritos literariamente con cierto humor, con deje crítico, aunque sin llegar a la parodia.

 Como he apuntado Leo Caldas y Rafael Estévez son los dos policías protagonistas que encabezan la investigación policial sobre el caso que deben resolver, aunque el primero de ellos es quien tiene mayor fuerza, quien mayor peso tiene en la trama, como personaje. Ambos personajes son totalmente diferentes entre sí. Mientras que uno -Leo Caldas- se nos presenta como un inspector de policía de origen gallego, reservado, pausado, conocedor de las costumbres, de los tópicos que rodean al pueblo gallego; el otro - Rafael Estévez- es mucho más directo, más terco, más impaciente (se refleja cuando interroga o conversa con personajes de origen gallego y ve que las respuestas que recibe son preguntas o vagas observaciones).

  Relacionado con el personaje de Leo Caldas merecen apuntarse tres aspectos de las que la novela da buena cuenta de ello:

   - Amén de inspector de policía Leo Caldas, como tal, colabora en un programa radiofónico Patrulla en las ondas  de una emisora local en el que trata de escuchar a los oyentes que llaman para emitir sus quejas y/o denuncias y ofrecerles consejo o soluciones a los problemas planteados. Su labor en la radio le hace conocido, algo que le desagrada en parte: en el transcurso de la investigación se encuentra personas a las que debe interrogar y que tras conocer el nombre del inspector le recuerdan su paso por el programa radiofónico. 

   - La figura del padre de Leo está presente en toda la novela, tanto directa (vida familiar especialmente) como indirectamente. En este último punto la figura de su padre sale a relucir ante determinados personajes de la novela. Leo Caldas debe convivir con este hecho en el transcurso de la investigación que está llevando a cabo.

   - Como todo personaje relevante como investigador de novela negra también la vida sentimental está presente en esta novela. Conocemos la difícil relación que mantiene con una pareja que tuvo y que piensa que ha perdido, pese a los intentos de su padre de que restablezca la relación.


  El hallazgo del cadáver de un marinero, vecino de un pueblo costero gallego, no suele ser una sorpresa para quienes se dedican al mar (en el sentido que el temporal en alta mar o los accidentes en determinados puntos y ante la realización de diferentes tareas relacionadas con la pesca se han cobrado numerosas vidas), pero sí un drama difícil de asumir. Y si ese cadáver aparece maniatado, como sucede en la novela y que da origen al caso que deben resolver los dos policías, la sorpresa es mayúscula.

  A partir de este hecho y de las dudas que suponen el  apuntar como suicidio la causa probable de la muerte del joven marinero entran en escena los dos policías, pareja investigadora que debe, amén de aclarar la muerte del marinero, investigar un suceso acaecido años atrás y que parece estar relacionado con el caso que tienen entre manos. Un suceso del que nadie desea hablar en el pueblo. Un suceso del pasado en el que los secretos abundan, en el que las mentiras de unos y otros tratan de borrar lo sucedido, de no pensar en un naufragio que generó controversia y problemas a quienes sobrevivieron.

   Novela negra del panorama literario español a tener en cuenta porque la acción narrativa se nos presenta cercana (hay aspectos de lo cotidiano -el trabajo de la pesca desde que se captura hasta que pasa a ser comercializado para el gran público- , la vida en el pueblo- muy bien descritos), con un estilo sencillo, con una descripción de lugares y de personajes bien planteados.

  Para los amantes del cine debo indicar que de esta novela existe una adaptación cinematográfica rodada en 2014 y dirigida por Gerardo Hierro y con Carmelo Gómez y Antonio Garrido entre el elenco de actores.


 

viernes, 20 de febrero de 2015

Descubriendo autores y novelas del género negro (I): Berna González Harbour y su Verano en rojo

Autora: Berna González Harbour
Título: Verano en rojo
Año de publicación: 2012
RBA
337 Páginas
ISBN: 978-84-9006-256-2


  Cuando uno piensa en novela negra española suelen surgir los nombres habituales tanto los que aun siguen publicando (Francisco González Ledesma, Lorenzo Silva, Alicia Giménez Bartlett, José Luis Correa, Andreu Martín, José María Guelbenzu, Juan Madrid, etc.) como los que ya no siguen entre nosotros, pero nos han dejado un legado interesante en este género literario (Manuel Vázquez Montalbán, principalmente).

  Mas a esa lista de referentes españoles del género negro hay que anotar otros nombres que han aparecido en los últimos  tres-cuatro años, y a los que hay que seguirles la pista dada la calidad de sus obras como el fenómeno lector que han generado: Dolores Redondo, Domingo Villar, entre otros; amén de autores que uno descubre de manera casual y que aun pasando algo desapercibidos por cuestiones de mercado editorial merecen especial atención, como es el caso de la autora y su primera aproximación a este género literario que deseo compartir en la entrada del día de hoy: Berna González Harbour.

 Para los más fieles oyentes de la emisora de radio Cadena SER y/o habituales lectores del diario El País seguramente el nombre de esta periodista, y a la vez escritora, les puede resultar familiar, pues es colaboradora habitual en la radio y tiene algún cargo de responsabilidad en el periódico de tirada nacional.

  Verano en rojo, novela publicada en el año 2012, es su primera novela y su primera incursión en el género negro.


  Año 2010. Año de grato recuerdo para los seguidores del fútbol, y más de la selección española masculina de esta especialidad deportiva, pues es el año en el que dicho combinado nacional conquista por primera vez en su historia el Mundial de dicha disciplina. Por tanto, año 2010 y celebración del Mundial de fútbol son los contextos sobre los cuales navega de manera algo indirecta la trama de esta novela negra. Pese a que el argumento en sí, las acciones narrativas, los sucesos que hacen moverse de un lado a otro a los personajes principales van en otra dirección, los efectos colaterales de la celebración de este torneo se plantean como un añadido.

  ¿Quién dirige la investigación de un joven aparecido asesinado en uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad de Madrid? Si en otras novelas de autores varios encontramos a Petra Delicado, Bevilacqua, Leo Caldas, Carvalho, Méndez, entre otros investigadores conocidos, en Verano en rojo de Berna González Harbour tenemos a un personaje femenino de gran calado, una figura que vemos creciendo como personaje en el transcurso de la novela a través de sus dudas, de sus inquietudes, de sus progresos en la investigación que debe llevar a cabo, de cuestiones de índole personal y laboral.

    "Comisaria desde hacía un año, policía desde hace doce, la carrera de María Ruíz había sido todo menos convencional. No había entrado desde la base, como todos sus compañeros, sino que accedió  a la plaza tras años como psicóloga del cuerpo. Y no solo de los que ayudan a las víctimas, a las mujeres maltratadas o a los familiares de asesinados, no solo. La mayor parte de su experiencia, la más intensa y feroz, la había labrado atendiendo a los propios policías. Agentes alcoholizados, demasiado perdidos por haber pasado más tiempo de la cuenta tratando como iguales a traficantes, confidentes o mafiosos, o incluso agentes de la oficina de denuncias..."

[...]

   María Ruiz, la Comisaria y la figura clave de esta novela que cobra mayor protagonismo, no trabaja sola. Especial relevancia tienen el agente Esteban Vázquez (un agente valorado por la comisaría por su profesionalidad, pero que le saca de quicio en determinadas ocasiones), Tomás (un agente que pertenece a la sección de informática de este cuerpo de seguridad del Estado y que a medida que transcurre la novela se observa como su personaje va creciendo); y Luna (un periodista que trata de sacar partido de sus informaciones y colabora con María en el intercambio de noticias que permitan avanzar en las respectivas investigaciones).

  De los tres personajes masculinos citados destacaría ciertos aspectos de Luna y de su profesión como periodista, pues tanto personaje como situaciones descritas relacionadas con este están muy bien planteadas. Se nota que la autora es, además de escritora, periodista.
 Luna es de la "vieja escuela" del periodismo. Aquella en la que los informadores, como Luna, pasean por las calles buscando y contrastando información y evitan en todo momento estar encerrados en un despacho. La llegada de las nuevas tecnologías y el nuevo modo de acceder a los diarios (de manera online) le lleva a vivir, a padecer una situación límite: amenaza de despido, pese a su profesionalidad contrastada, cambios estructurales en el diario, etc.

  La novela tiene como punto de partida la aparición del cadáver de un joven menor de edad en uno de los parques más singulares de la capital madrileña. En este caso todo se complica, pues la investigación lleva a un tema espinoso como es de los abusos sexuales por parte de ciertos religiosos de un centro educativo al que iba el joven madrileño, así como la desaparición y muerte violenta de otro joven. 

  En un primer momento todo parece indicar que ambos no forman parte del caso, pues el segundo cadáver es encontrado en Santander (segundo foco de atención de la novela, pues hasta allí se desplaza María Ruiz para colaborar con un antiguo amigo y comisario de esa ciudad en la investigación de los hechos), sí están interrelacionados.

  Ha sido todo un descubrimiento esta novela. Totalmente recomendable, pues está muy bien planteada tanto el tema de fondo (los abusos sexuales son un tema delicado y según cómo se planteen puede resultar pesado, pero la autora aborda esta cuestión de manera que el argumento, el conjunto de la novela no pierda su esencia) como la construcción de los personajes, así como el hilo narrativo. Un estilo claro, sencillo que invita a continuar leyendo más y más, con giros sorprendentes.

  Atendiendo todo esto...SÍ recomendaría esta novela y esta autora. Sé que ha publicado no ha mucho tiempo una segunda novela con María Ruiz comisaría como protagonista. Así que, intentaré encontrarla y leerla...



domingo, 15 de febrero de 2015

Redescubriendo y homenajeando a Agatha Christie (II): El misterio del tren azul



   La situación personal de los escritores puede en ocasiones influenciar en las obras que escriben y posteriormente publican. Asimismo, algunas cuestiones relativas a los momentos personales, buenos o no tan buenos, pueden  de alguna manera reflejarse en algunas obras literarias, ya en la trama narrativa, ya en cómo están perfilados algunos personajes, tratándose de novelas, y los matices o variaciones que pueden surgir a lo largo de la obra en sí.

 Mientras leía la novela de Agatha Christie con el detective  Poirot como personaje protagonista encontré en la red de redes una referencia acerca de la situación personal que en la época en la que escribió y publicó la novela El misterio del tren azul, la obra que comparto en el día de hoy, vivió la autora. Una situación que guarda relación con la muerte de su madre y la confesión por parte de su marido de haberle sido infiel, aspectos que le marcaron. Esta última cuestión, la infidelidad de su marido y su estado de ánimo causado por este hecho, se refleja de alguna manera en la novela que comparto en el día de hoy.


Autora: Agatha Christie
Título: El misterio del Tren Azul
Edición de 2011.
RBA
270 Páginas
ISBN: 978-84-9867-887-1


 
   El misterio del Tren azul aborda dos cuestiones relacionadas entre sí. Por un lado el tráfico negro de joyas, pues en la novela, amén de formar parte de la trama, se apuntan detalles de cómo puede funcionar el intercambio clandestino, de mercado negra, de joyas valiosas, de quienes pueden ser los intermediarios.
Por otra parte, una joven millonaria, con ciertos problemas matrimoniales (está a punto de divorciarse de su marido, un hombre con escaso fondo económico que no tiene muy buena relación con el padre de la joven), que decide viajar en el conocido Tren Azul para verse con su amante -  aspecto este que desconoce su padre-  y que es hallada muerta y desfigurada en su compartimento.

   La entrada en escena del detective Poirot me hace pensar que esta novela no estaba del todo planificada por la autora, pues en determinados pasajes se indica que el conocido detective Hércules Poirot está retirado, jubilado, de sus funciones, pero decide colaborar con la policía y la justicia, pues se encontraba en el momento y lugar adecuado (casualmente el detective Poirot también viajaba en el mismo tren que Ruth Kettering, la joven hallada muerta en su compartimento del tren). Sensación mía, a riesgo de errar...Uno puede llegar a pensar  que ha retomado el personaje de Poirot para relanzar o mejorar la novela.

  Las posibilidades y/o motivos para acabar con la vida de la joven son variados (y algunos tienen cierto componente económico) de ahí que vayan surgiendo toda una serie de sospechosos, el principal su marido, quien casualmente también se encontraba en el mismo tren, que se van descartando o se retoman en función de la investigación llevada a cabo por la policía conjuntamente con el detective Poirot, que lleva a la práctica su manera de hacer: fijarse en los pequeños detalles, en los matices, e ir preguntando aquí y allá.


¿Recomendaría esta novela? Sí, pues pese a que me ha parecido algo extensa (tal vez esté mal acostumbrado a las novelas breves de Simenon u otras de la misma autora) y en ocasiones me parecía que la escritora había alargado las tramas o las retomaba cuando ya pensabas que estaban claramente cerradas, es una buena novela. Pueden observarse ciertas cuestiones (robo de joyas y el tráfico negro, o las diferencias sociales existentes en la época) que contribuyen, a mi modo de ver, a enfocar de otra manera la novela o verla desde otra perspectiva, amén de la puramente detectivesca.