Mostrando entradas con la etiqueta mes de la no novela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mes de la no novela. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de noviembre de 2014

Mes de la no novela (IV). Una mirada diferente de la realidad en La mujer precipicio, de La Princesa Inca



   En ciertos periódicos de tirada nacional suelen  publicar en su contraportada entrevistas a personas de todos los ámbitos de la sociedad que tienen algo que aportar, explicar y/o compartir. Personas que pueden ser populares (por el hecho de estar vinculados a asociaciones de diferentes ámbitos de la sociedad, por estar presentes en los medios de comunicación, etc.) o personas del todo desconocidas para el gran público, para el lector ocasional de diarios. Algunas de esas entrevistas te llegan a atrapar de alguna manera y decides saber más del tema del que esa persona en concreto habla o adquirir aquella obra que ha publicado.

    En marzo de 2011 en la contraportada de La Vanguardia se publicó una entrevista de esas que te hacen reflexionar, que te hacen querer seguir profundizando en el tema o adquirir, por considerarlo de interés. El día de su publicación pude leer la entrevista y decidí guardarla para mi hemeroteca personal (suelo recortar y guardar desde hace algunos años noticias - educativas, literarias, de índole social, etc- que para mí tienen cierto interés y largo recorrido). Y estos días, fruto de la casualidad, he vuelto a ver y leer esa entrevista que   concedió Cristina, más conocida como La princesa Inca, colaboradora del programa radiofónico de La Ventana de la Cadena Ser (en los tiempos en los que Gemma Nierga era la conductora del programa de radio de la franja horaria de la tarde), a raíz de la publicación de un libro de poemas escritos por ella. 

   El aspecto diferencial de Cristina respecto a otras poetas u otras personas que se dedican de alguna manera a la escritura es que en su día estuvo ingresada en un hospital psiquiátrico por un trastorno esquizoafectivo. Es además miembro de la Asociación Socio-cultural Radio Nikosia, una emisora de radio en la que sus trabajadores son personas diagnosticadas con algún problema mental y que busca alejar el estigma de dicha problemática.

   En la entrada del día de hoy quiero compartir -y rescatar de las estanterías- ese poemario que publicó tiempo atrás, y que tuve la oportunidad de adquirir. Una serie de poemas cargados de fuerza, de simbolismo, que te invitan a reflexionar, a ir más allá.

 
Autora: La princesa Inca
Título: La mujer precipicio
Año de publicación: 2011
172 páginas
Editorial Libros del silencio
ISBN: 978-84-938531-1-2



MIS MARIPOSAS

 Desde el cuerpo hasta la boca  yo sueño mis mariposas,
duermen conmigo, silenciosas hijas mías, 
No les obligo a nada  más que a llorar si llora su madre...
Yo, giganta blanca de agua, víspera del desorden, yo, la Muda,
Yo, grandísima mariposa extraña.


ELLA ERA UNA PUERTA PELIGROSA

Ella era una puerta peligrosa al mundo.
Abismos, sangre y desorden escupían sus dientes...
Y debajo de sus manos escondía el cuchillo de haber existido
cerca de los límites.
Los ojos normalmente grandes se oscurecían para bendecir su
dolor,
tenía perfil de Dolor..
Ella era una puerta peligrosa.


La mujer precipicio es el poemario publicado por Cristina /La princesa Inca y estos dos poemas que he deseado compartir en esta entrada del blog son una pequeña muestra de lo que nos podemos encontrar en este libro poético. En esta obra, quien tenga la misma oportunidad que he tenido yo de tenerlo entre mis manos, hay poemas que reflejan las inquietudes de Cristina, la intensidad de los pensamientos, de las vivencias...

Es un poemario a tener en cuenta no solo por la fuerza de sus poemas sino porque también refleja algo diferente respecto a otras obras del mismo género literario y permite acercarnos a un mundo que creemos lejano sin serlo, así como tener en cuenta otra visión de las necesidades educativas especiales.




domingo, 16 de noviembre de 2014

Mes de la no novela (III): Descubriendo la esencia de la vida en Todo está en nada, de Amelia Cobos.




    Visitar blogs literarios te permite no solo encontrar otros puntos de vista, otras temáticas a las que no les sueles dedicar especial atención- por falta de tiempo, por desconocimiento o por otros intereses literarios-, sino también descubrir textos literarios realmente interesantes de los que no tienes idea de su existencia y, por tanto, decides anotarlo en una lista (interminable a día de hoy) de lecturas (novelas, novelas gráficas, textos poéticos, cuentos, etc.) a tener en cuenta para disfrutar del placer de la lectura en un futuro no muy lejano.

   Gracias a Libros que voy leyendo descubrí hace algunas semanas un texto literario que es el que en el día de hoy quiero compartir y que  tras su adquisición por canales poco convencionales (al menos para mí dado que suelo adquirir los libros que leo ya por la vía del préstamo bibliotecario, la mayoría de ocasiones, ya por la compra en librerías- sean de segunda mano o no- he podido leer.

   Leer un texto literario, en el caso que me ocupa en esta entrada se trata de un cuento, de poco más de 70 páginas en una semana puede inducir a un error de apreciación, pues hay quien puede pensar que su lectura ha sido algo poco productivo o motivador. Nada más lejos de la realidad. Que haya tardado cerca de una semana en leer esas poco más de 70 páginas quiere decir que Todo está en nada de Amelia Cobos (una joven autora barcelonesa) es un cuento que te invita a reflexionar, a captar el más mínimo detalle para profundizar en lo que la autora nos desea transmitir, a saborear una joya literaria como pocas.

   
Autora: Amelia Cobos
Título: Todo está en nada
Año de edición: 2013
76 páginas
ISBN: 978-84-616-6992-9


   " Ser un niño de once años, un caluroso verano, y quedarse sin vacaciones resultaba un fastidio...Carlos lo sentía así desde que su madre le había explicado que, este año, no podían permitirse veranear. Su madre era una mujer hermosa, trabajadora y dulce, se querían mucho pero siempre estaba demasiada ocupada para jugar. Carlos ya se había acostumbrado a ello, pero tres largos meses de verano metido en casa, se le hacían difíciles de soportar."

[...]

   (página 11)
  

  " Por la mañana, y pese a haber dormido poco, Carlos madrugó. Su madre continuaba durmiendo, y al ser domingo, no quiso despertarla. Se vistió a toda prisa, se preparó un bol de ferales con leche de avena y desayunos mientras escribía una nota para ella, donde le decía que volvería a casa hacia el mediodía. Al final del mensaje añadió: "¡Que tengas un gran día, mamá!" y dibujó una cara sonriente. Después salió del domicilio para visitar a su amigo."

 [...]

 (página 35)

  Entre el primer fragmento y el segundo que he querido compartir de este cuento hay en Carlos, el niño de once años protagonista de la historia, una evolución merced a que encuentra a alguien, o mejor debería decir, algo especial que le permite en los diferentes momentos en los que se encuentran reflexionar, encontrar respuestas  a las dudas que se le plantean o que le plantea ese "algo" diferente (y que bien podría ser, sin serlo propiamente en este caso del cuento, nuestro propio yo interior en los momentos de autoevaluación, de reflexión personal). Respuestas que le permiten a Carlos enfocar desde otra perspectiva su relación con los demás, su relación incluso consigo mismo. Y al final de este texto literario observamos una evolución en la percepción del niño, en el modo de enfocar las diferentes cuestiones o situaciones de la vida.

   Es Todo está en nada un relato proyectado para un público joven, aunque a tenor de lo leído, de la esencia de la obra, también los adultos podemos leerlo, y más cuando es un texto en el que de alguna manera se trabajan las emociones, y así podemos enfocarlo si lo llevamos en el ámbito educativo (creo que es una lectura totalmente recomendable para llevarla al aula, para trabajarla como docentes con nosotros mismos como tales para después proyectarlas hacia los niños que tengamos en las diferentes situaciones educativas que se puedan plantear en el día a día); así como la percepción de que existe otra manera de vivir. Y es que es así, y más teniendo en cuenta que vivimos marcados por lo inmediato, por realizar todo con precisión sin hallar las respuestas adecuadas, sin pararnos a reflexionar sobre el sentido de lo que nos rodea. Y Amelia Cobos con Todo está en nada nos ofrece algo de luz entre sus páginas.

   No sé si esta entrada del día de hoy ha logrado transmitir una mínima parte de la esencia de este relato, de la importancia de la gestión emocional y del sentido de las cosas en nuestra vida, interior y exterior, pero quien desee acercarse más a este relato puede conseguir mayor información en Todo está en nada. Y es aquí, en esta página web, donde también podéis adquirir la obra (¿recordáis mi comentario de más arriba acerca de la adquisición de libros por canales poco convencionales, al menos para mí?) poniéndoos en contacto con la autora que, una vez efectuada la correspondiente compra, os lo envío por correo convencional, incluso con dedicatoria si así lo precisáis y deseáis.





lunes, 3 de noviembre de 2014

Mes de la no novela (I): Poesía de Robert Louis Stevenson




    Ya estamos en el mes de noviembre (no sé por qué, pero tengo la sensación que el tiempo pasa demasiado rápido) y con él un nuevo horizonte literario, mas en esta ocasión por un camino diferente al habitual, pues como apunté el pasado 18 de octubre en una entrada me había apuntado a un reto algo diferente, algo especial y es que desde vi la publicación de un reto genérico para el mes de noviembre de Libros que hay que leer consistente en dedicar este mes a géneros no novelísticos, esto es, a poesía, teatro, ensayo, cuentos. Géneros, por otra parte, a los que no le dedico demasiado tiempo habitualmente, y menos en este blog. Así que, me aventuro a descubrir lecturas, a leerlas y a compartirlas en este mes de noviembre.

 Y el primer paso dado es para....Robert L. Stevenson, novelista y ensayista, amén de poeta escocés del siglo XIX

  


   
   Resulta gratificante encontrarte con obras que no conocías de autores clásicos, de autores, cuyas obras fueron de tu etapa de adolescente y con las que creciste (como otros tantos personajes literarios como Nino, el conocido joven protagonista de El lector de Júlio Verne, de Almudena Grandes que se introdujo en el placer de la lectura inicialmente con las novelas de Verne para una vez concluida su obra continuar con La isla del tesoro de Robert L.Stevenson). Y es que para esta primera entrada del reto del mes de la novela quería empezar o con los cuentos de Edgar Allan Poe (tal vez en otra entrada) o de Mercè Rodoreda, pero, como podéis ver con esta entrada del día de hoy, cambié de opinión nada más ver en la sección de poesía de la biblioteca, donde resido y del que soy habitual, esta obra:

  
Autor: Robert L. Stevenson
Título: Poemas
(selección y traducción de Carlos Pujol)
Año de esta edición: 2000
259 páginas
La veleta
ISBN:84-8444-023-0

 
   Para mí ha sido un gran descubrimiento encontrar esta joya literaria, pues desconocía que uno de los autores más representativos del siglo XIX, y que nos ha dejado como legado literario un gran número  de, sobre todo, relatos, de novelas de aventuras (La isla del tesoro, La flecha negra, entre otras) hubiese cultivado el arte poético.  Y es que ¿quién no ha vivido las aventuras narradas por Robert L. Stevenson? ¿Quién no conoce a este autor? Muchos de nosotros, incluido un servidor, hemos crecido con sus novelas, con las novelas de otros autores como Júlio Verne, de la misma época y que aun hoy día siguen vigentes sus obras literarias.

       En tus leales ojos puedo ver

       En tus leales ojos puedo ver
       el faro salvador que va a guiarme,
       tras mucho navegar por mares hondos,
       a la quietud de puertos en verano.

          Tu voz suena lo mismo que esos pájaros
        que el cansado marino oye en el mar;
        senda al abrigo del mar de la vida
        tu leal corazón es para mí.
   
            (pág 259)


         El invierno

    En los días más fríos, cuando en el callejón
  los petirrojos buscan
  inútilmente bayas y semillas,
  veo como unas flores que relucen 
  en el cristal de mi ventana,
  lo que traza el invierno con su lápiz de plata.
  Cuando la nieve cubre la colina
  y los desnudos bosques enmudecen;
  cuando en la helada ciénaga callan los becardones
  y todo el patio está anegado en lodo, 
  junto al hogar la risa de los leños
  hace que nazcan las rosas más bellas,
  hechas flores de fuego.
  
(página 165)

   
Siempre es gratificante descubrir nuevas obras, descubrir que ciertos autores que creías que solo se habían, o se han, dedicado al género novelístico también han caminado por otros senderos literarios.