lunes, 22 de diciembre de 2014

De aniversario...Primer año de vida



    ¿Cómo iniciar una entrada? ¿Cómo empezar a escribir sobre un libro, sobre un tema, sobre una cuestión específica? ¿Cómo llegar a captar la atención de quien lee desde el primer momento y lograr que se quede hasta el final? Cuestiones estas presumiblemente sencillas de resolver en la teoría, pero en la práctica complicadas de llevar a cabo. Y son interrogantes que no solo me formulo cada vez que inicio la redacción de una entrada en este blog para su posterior publicación, sino también cada vez que debo redactar un trabajo universitario e incluso un examen porque la manera de iniciar un texto, sea del tipo que sea, permitirá a quien lo lea quedarse lo suficiente como para que lo acabe y lo valore de manera positiva.

  ¿Y por qué el temido "síndrome de la página en blanco"? La entrada de hoy, como se puede apreciar en la imagen, no es para compartir ninguna lectura realizada en los últimos días, sino para celebrar un aniversario. Sí, hoy 22 de diciembre de 2014 este blog cumple su primer año de existencia, su primer año de vida en este mundo de los blogs sobre libros.

  Bien cierto es que podría haber empezado esta entrada de otra manera, con unas "sencillas" palabras, comunicando este acontecimiento, mas realmente no sabía (y sigo sin saberlo con total exactitud) qué palabras podrían ser las más adecuadas- si que es se puede calificar de esta manera-

 Este blog empezó como proyecto de un Seminario universitario (Club de Lectura) con la intención, el ánimo y la motivación de darle continuidad una vez concluyese el seminario correspondiente. Y así ha sido. En la medida de lo posible le he dado esa continuidad que en sus inicios me había planteado. 

 Han sido 12 meses en los que he tenido ciertos altibajos, como supongo que todo bloguero, pues las dudas sobre si continuar o no han hecho  acto de presencia, pero la fuerza y la constancia, y los ánimos recibidos,  han sido los puntos fuertes, el acicate para continuar, para hacer algo que me motiva, que me gusta, que me ayuda en cierta manera a redactar de otra manera (cada entrada intento iniciarla de una manera algo diferente y sigo la dinámica iniciada con los trabajos de la universidad y de otros cursos formativos. Debe ser que mi vena filóloga aun sigue conmigo). Si lo he conseguido  creo que eso no está del todo en mis manos decirlo. 

  Un año cumple este blog y espero continuar cumpliendo muchos meses más aportando algo diferente. Mi intención inicial para con este blog era hacerlo no centrándome en reseñar, sino en comentar y compartir aquellos libros, aquellas lecturas que me han podido atraer como lector, aquellos textos literarios que considero que pueden aportar algo por cómo plantean determinados temas literarios. Es posible que lo haya conseguido o esté en proceso...

Consciente soy que  debo cambiar algunos aspectos, sé que tal vez deba prodigarme más por otros espacios virtuales, pero nadie dijo que el camino que uno inicia, sea el que sea, sea fácil. Hay senderos por los que hay que transitar para seguir un recorrido, cuyo final se desconoce por completo.

 Un año cumple este blog  y es también gracias:

    - a quienes en su momento me animaron a hacerlo realidad

   - a quienes se pasan por aquí

   - a quienes se pasan y comentan (gracias a los comentarios uno puede seguir creciendo). Gracias por hacerlo.

  - a quienes tienen blogs literarios, a los que suelo visitar, que plantean, que comparten otros autores, otras novelas y/o  géneros poco habituales en mis estanterías que le ayudan a uno a crecer como lector, a descubrir nuevos e interesantes horizontes literarios.

 Y no me olvido de un grupo de personas que conforman un grupo de cafetería virtual de la universidad donde estoy actualmente, algunos de los cuales son también blogueros, otras siguen y comparten mis andanzas virtuales y presenciales.

 Por tanto, a todos/as:

 



Y ahora a continuar....Ahí está el 2015 que se presenta cargado de retos...


domingo, 21 de diciembre de 2014

El final de un ciclo: Ofrenda a la tormenta, de Dolores Redondo

Autora. Dolores Redondo
Título: Ofrenda a la tormenta
Año de publicación: 2014
543 páginas
Editorial Destino
ISBN: 978-84-233-4868-8

   Rara vez suelo comprar y leer una novela a los pocos días de haberse publicado. No sabría decir un por qué razonable y no discutible de llevar a cabo esta máxima, mas suele ser la mayoría de veces por falta de tiempo o por dedicarme a otras lecturas y/o quehaceres estudiantiles. Y como en toda regla no escrita siempre hay excepciones y en esta ocasión así ha sido.

   La oportunidad o la ocasión la merecía: el final de la Trilogía del Baztán, la serie de novelas de género negro ambientadas en el valle del Baztán escritas y publicadas por Dolores Redondo con Amaia Salazar- inspectora de Homicidios de la Comunidad Foral de Navarra- como personaje clave de las tres novelas que componen esta serie, y de las que de El guardián invisible y  Legado en los huesos ya "rendí cuentas" en este mismo espacio virtual.

   Con Ofrenda a la tormenta Dolores Redondo ha cerrado un ciclo, ha culminado un proyecto literario que ha generado ríos de tinta, así como multitud de apariciones directas e indirectas en diferentes medios de comunicación, amén de adaptaciones literarias (El guardián invisible, su primera novela de la serie, ha sido adaptada al género de la novela gráfica, por citar un ejemplo destacado de la proyección que ha tenido esta trilogía).

  Ya apuntaba en la entrada que dediqué a El guardián invisible que me había agradado más de lo previsto, pues consideraba que esta novela  tenía "algo diferente" que le hacía especial, que esa combinación entre la trama policial habitual en este género literario, la vida personal de la protagonista y elementos de la  mitología popular suponía un toque diferente, poco frecuente, en novelas del género negro (a excepción tal vez de las novelas de John Connolly en el que el toque sobrenatural hace acto de presencia, aunque a decir verdad no son estrictamente comparables), algo que se confirmó con la segunda de las novelas Legado en los huesos, y que continúa con la última novela de la serie que hoy deseo compartir en este blog: Ofrenda a la tormenta.

 Pese a lo expuesto en este último párrafo debo apuntar que con Ofrenda a la tormenta, al menos a mi entender, Dolores Redondo ha dado un pequeño giro. Mientras leía la novela he tenido la sensación que la autora volvía a lo clásico, o tal vez sea mejor apuntar, a lo habitual en el género de la novela negra, pues en esta última parte de la trilogía se ha centrado más en la trama policial, en el hecho delictivo, en la corriente de investigación que Amaia Salazar y su equipo debían seguir, que, y como sucedía en las dos anteriores entregas, en el aspecto personal y en el apartado de mitología popular (ambos aspectos siguen presentes, eso es cierto, pero en una proporción menor.

   Cierra Dolores Redondo una etapa, un ciclo y así se observa en el transcurso de la novela, pues va cerrando- en ocasiones de manera algo abrupta- ciertos capítulos, sobre todo del ámbito familiar; va cerrando tramas, mas uno al acabar de leer la obra vuelve a tener otra sensación. Y es que no cierra del todo dos frentes, lo que hace suponer que Amaia Salazar puede volver en un futuro a protagonizar alguna novela escrita por Dolores Redondo.


   [...] "La niña dormía boca arriba enfundada en un pijama aterciopelado y cubierta hasta la cintura por un edredón de florecillas que el intruso retiró para poder verla entera. el bebé suspiró ensueños, de entre sus labios rosados resbaló un hilillo de baba que dibujó un rastro húmedo en la mejilla. Las manitas gordezuelas, abiertas a los lados de la cabeza, temblaron levemente antes de quedar d nuevo inmóviles. El intruso suspiró contagiado por la niña, y la oleada de ternura le embargó durante un instante, apenas un segundo, suficiente para hacerle sentir bien.
 [...]
 Notó cómo el corazón se le aceleraba al tiempo que la piel se perlaba de agua comenzando a transpirar copiosamente. Enfadado de pronto, apartó con furia el osito de su cara y con gesto decidido lo situó sobre la nariz y la boca del bebé. Luego simplemente presionó.

 [...]
(página 13-14 )

  La muerte de un bebé, presuntamente por muerte súbita, y su posterior investigación es el punto de partida de esta última entrega de la serie de novelas que tienen a la inspectora Amaia Salazar como referente entre el abanico de personajes que aparecen. Y sobre esta muerte se va desenredando un hilo, policial y narrativo, que deja como en las anteriores novelas escenas realmente escalofriantes y capítulos que invitan al lector a leer más, a seguir la trama policial hasta el final.

  Si en El guardián invisible teníamos al basajuan y en Legado en los huesos al tarttalo como elementos clave de la mitología popular vasco-navarra y piezas fundamentales en el desarrollo de cada una de las novelas, en esta Ofrenda a la tormenta Dolores Redondo nos acerca a Inguma:

    [...] Inguma es el demonio que se bebe el aliento de los niños mientras duermen. Inguma entró por las rendijas, se sentó sobre el pecho de la niña y se bebió su alma.
 Amaia abrió la boca, desconcertada, y volvió a cerrarla sin saber qué decir.
- También crees que son cuentos de vieja- la acusó la anciana.
- No.
- En la historia de Baztán está escrito que en una ocasión Inguma se despertó y se llevó a cientos de niños. Los médicos que era la tosferina, pero era Inguma, que venía a robarles el aliento mientras dormían.
(pág 43)

[...]

  - " Es curioso, la bisabuela de la niña me contó que Inguma es un demonio de la noche, una criatura que se cuela en las habitaciones de los durmientes, se sienta sobre su pecho y los asfixia robándoles el aliento- dijo dirigiéndose sobre todo a Etxaide-. Afirmó también que él había matado a la niña. 

- Vaya, es una de las criaturas más antiguas y oscuras de la mitología tradicional, un genio maléfico que aparece de noche en las casas cuando sus moradores se hallan dormidos, estrangula sus cuellos, dificultándoles la respiración y causándoles una increíble angustia; se le considera causante de horribles pesadillas, ahogos nocturnos y lo que ahora se conoce como apnea del sueño, un período en el que el durmiente deja de respirar sin causa aparente y vuelve a hacerlo en algunos casos a los pocos segundos y en otros se prolonga hasta causarles la muerte. [...] Se solía recitar una fórmula mágica antes de dormir para protegerse de ese demonio, decía algo así como: "Inguma, no te temo" [...]
 (pág 67)


  De los personajes que hemos conocido en las anteriores entregas tiene en esta tercera novela de la serie un especial protagonismo el juez Markina, para agrado y disgusto de Amaia Salazar. Y es que en esta novela algunos de los personajes no son lo que parecen. Dolores Redondo presenta unos giros a las diferentes tramas que protagonizan- algunos de los cuales podría decir que previsibles, le da una vuelta a algunos de los personajes (el eterno marido James, los diferentes compañeros de investigación de Amaia, con especial relevancia para Jonan, el mismo Markina, el doctor Sarasola) que consiguen atrapar al lector, que permiten decir que esta novela, al menos para mí, es la mejor de las tres que forman la Trilogía del Baztán.

   Entrada aparte merecen tener los diferentes miembros de la familia de Amaia, pues podemos seguir diferentes hilos narrativos y conocer en profundidad a la protagonista.

  Novela, y por tanto trilogía, totalmente recomendable, pero eso sí es necesario leer las novelas por orden de aparición, pues tanto en la segunda como en la tercera y última novela de la serie encontramos detalles, cuestiones que se abordan con anterioridad y están claramente interrelacionadas.





martes, 16 de diciembre de 2014

Paletada de colores para la vida: Sopa de abuelo, de Mario Satz



   Hay libros de pocas páginas que esconden en su interior grandes historias y/o que abordan temas delicados o de especial relevancia para tratarlos entre los más jóvenes, sobre todo, a partir de historias que logran atrapar al lector invitándole a que haga un ejercicio de reflexión. Puede ser que haya escrito este mismo mensaje, pero con diferentes palabras en entradas anteriores (como la dedicada a Todo está en nada o a un relato de Tolstoi ) en las que he querido compartir relatos, textos literarios, con ese "algo especial" que tienen aquellos libros que te atrapan por su elegancia literaria, por su contenido emocional, por el tema que plantea.
     La casualidad o el destino - no sabría decirlo con exactitud- nos pone por el camino textos literarios realmente interesantes con un mensaje claro, que invitan a la reflexión y que te acompañan en este proceso de formación como lector y como posible buscador de historias para tratarlas en un futuro como docente, como educador.

   El poder leer textos literarios breves que esconden o que plasman grandes historias tienen sus puntos fuertes y no tan fuertes. En este último punto apuntaría que al ser obras breves uno no sabe cómo comentar un libro de tales características sin explicar más de lo permitido o si llega a escribir de tal manera que quien pase por aquí capte lo esencial y la esencia del libro.

 ¿Y cómo plantear  literariamente un tema tan serio y delicado como el de la anorexia? La anorexia, trastorno de la conducta alimentaria, cuya causa se desconoce, aunque los factores de tipo social tienen su especial relevancia, que se caracteriza por el temor a aumentar de peso y por verse en unas condiciones físicas que no se ajustan a la realidad, es un tema que se ha abordado en algunas obras literarias destinadas a un público adolescente y asimismo en conocidas series de corte juvenil (Física y Química, por ejemplo).

    Mario Satz, poeta, novelista, filólogo argentino es el autor de la obra planteada en el día de hoy: Sopa de abuelo, acompañado por Albert Asensio como ilustrador. En este texto literario logra desde la relación de una niña con su abuelo plantear el tema de la anorexia y enfocarlo de manera elegante, sencilla, pero con cierta carga de profundidad.

Autor: Mario Satz
(con ilustraciones de Albert Asensio)
Año de publicación: 2013
Babulinka Books
59 páginas
ISBN: 978-84-941596-0-2


    "Cuando aparecieron las primeras golondrinas y el aire fue tibio más allá de los pinos, Catalina decidió dejar de hablar y comenzar a morir.

   La explicación que sobre la anorexia dieron en el colegio no amilanó a sus trece años. Se creía fea, gorda, nada atractiva. Sus pechos eran botones desleídos y sus ojos ni verdes ni grises, ni tristes ni alegres. Ningún chico la miraba con interés y sus coquetos andares no llamaban la atención.

   Primero rechazó la carne, luego las legumbres y por fin las verduras y la pasta. Si tan simiesca la creían sólo se quedaría con el recuerdo del sabor de las frutas."

 [...]  (página 9)

 De esta manera empieza este relato, abordando desde el principio la anorexia de Catalina y la desesperación de la familia por no poder ayudar a recuperarle, pese a los intentos llevados a cabo. La última solución es acudir al abuelo Enzo que logra, gracias a la pintura y a la realización de una sopa con diferentes ingredientes, despertar el interés de su nieta, reforzar su autoestima y conseguir con el paso de los días que Catalina capte el porqué de la acción y actitud de su abuelo y consiga alimentarse de nuevo, tomar algo de alimento que le ayude a recuperarse.

    La pintura es el mecanismo o la habilidad, según se mire, que emplea Enzo para intentar que Catalina "despierte" de esta pesadilla en la que se ha convertido su vida como consecuencia de este trastorno alimentario y de cómo se ve ella ante los chicos. Un arte el de la pintura en el que los colores- los colores con los que vemos la realidad y los matices de colores que vemos en la vida, juegan un papel esencial en la recuperación de Catalina y que una vez recuperada se invertirán los papeles...

  Esto es lo esencial de este relato y más no puedo comentar pues desvelaría ya demasiado y este texto literario merece ser leído. Obra por tanto totalmente recomendable (así como la editorial Babulinka Books, a tener en cuenta). Obra destinada tanto a un lector joven como adulto.



lunes, 8 de diciembre de 2014

Una mirada a un tema complejo. El acoso escolar en El club de la escalera, de Sergio Vila-Sanjuán



    Resulta complicado iniciar una entrada sabiendo en todo momento que vas a plantear un tema serio y complejo. Y resulta complicado no porque desees que esta práctica quede completamente eliminada, no porque desees que no se produzcan nunca casos como los que han saltado a  los medios de comunicación  y que transmiten en muchas ocasiones sino porque entiendes desde el primer momento que es un tema complicado que igual no sabes plantear o no sabes cómo enfocarlo, y más teniendo en cuenta que se trata de un blog literario, un blog sobre libros. Verdad es que el tema del acoso escolar, como el que planteo en el día de hoy, ha sido un tema tratado en diferentes disciplinas: la literaria, la cinematográfica (y recuerdo ahora la película Cobardes que filmó en su día el actor José Corbacho), entre otras.
   
   Fue en 2004 cuando el tema del acoso escolar empezó a investigarse en profundidad, cuando empezó a tomarse en serio las consecuencias de unos actos considerados relativamente normales entre los jóvenes, cuando se empezaron  a plantear propuestas de prevención. 
   Fue en 2004 a raíz de la publicación de la Noticia del suicidio de Jokin, un adolescente de Guipúzcoa acosado por sus compañeros que decidió quitarse la vida, cuando este tema del acoso escolar empezó a tratarse en profundidad tanto por los medios de comunicación como por diferentes centros educativos y entidades, así como administraciones. 

    Desde entonces mucha es la bibliografía que se ha publicado sobre el tema, muchos son los estudios (TFG, Trabajos finales de grado, incluidos) en los que se ha abordado desde diferentes perspectivas el tema del acoso escolar o también llamado bullying, aunque años atrás, en los años 70 y 80,  se habían llevado a cabo algunas investigaciones sobre la cuestión, y no es mi intención recurrir a todos los textos publicados sobre el tema, aunque me ayude en parte, para redactar esta entrada.

  Pese a ello recurriré a una obra de consulta de Nora Rodríguez para definir lo que es el bullying o el acoso escolar y así ir enfocando la cuestión:


   "El bullying (del inglés bull, toro) sirve para explicar un proceso de abuso e intimidación sistemática por parte de un niño hacia otro que no tiene posibilidad de defenderse. Esta imposibilidad de la víctima puede deberse a que está acostumbrada a ocupar ese lugar de desventaja en su familia, o bien porque se siente incapaz de enfrentarse al poder del bully. La consecuencia, a medio o largo plazo, de este proceso de destrucción puede ser: o que el agresor dañe físicamente a la víctima, o que ésta se deje llevar por la sed de venganza y asesine a sus intimidador,  o que se sienta tan sola y humillada que vea en el suicidio la única salida.
     Pero hay más. El bullying, sin gestarte en las aulas, encuentra allí su escenario principal, que no necesita de una gran escenografía ni de un guión muy elaborado."

 [...]

  (Fragmento extraído de: Rodríguez, N. Guerra en las aulas. (2004). Ediciones Temas de Hoy. Madrid.


 Seguramente, hay quién pensará, o tal vez no, el motivo por el cual me lleva a plantear un tema tan serio en este blog sobre libros. Recientemente, mientras visitaba una de las librerías de Barcelona a las que suelo acudir - en esta ocasión no iba con la intención de comprar nada-, me encontré con una obra literaria que me llamó poderosamente la atención y que abordaba la cuestión del acoso escolar desde una perspectiva, desde un género literario, que yo no recordaba que se hubiese tratado. Era una pieza teatral de un escritor reconocido en las letras hispanas que abordaba la cuestión. Sin dudarlo lo adquirí y hace pocos días lo leí (pues puede leerse como una novela breve también, aunque eso ya son sensaciones personales) y pensé en compartirlo en este blog. Y por ello decidí releer el texto literario para intentar reflejar la esencia del texto y del tema en cuestión.



Autor: Sergio Vila-Sanjuán
Título: El club de la escalera
2014
Plataforma Editorial
88 páginas
ISBN: 978-84-16096-94-7


Sergio Vila-Sanjuan, escritor y periodista catalán, ganador en el año 2013 del Premio Nadal con la novela Estaba en el aire, es el autor de este texto teatral: El club de la escalera. En ella el autor plasma con toda su intensidad y dramatismo el tema del acoso escolar, pero lo hace desde un enfoque diferente al que podemos encontrarnos en algunas novelas que han abordado la cuestión (como en Diario de un acoso, de Beatriz Rato: ver aquí un enlace interesante a una entrevista concedida a un medio asturiano en el que habla sobre su novela). Esa perspectiva, esa mirada diferente, es el paso del tiempo transcurrido desde aquella vivencia, desde aquella traumática experiencia vivida por una serie de adolescentes.

  El club de la escalera es una pieza teatral breve en el que hay presentes tres personajes relacionados entre sí al haber sido compañeros de colegio 35 años antes, uno de los cuales en los tiempos en los que iban juntos al colegio era el que ponía motes a sus compañeros, se burlaba de los compañeros, entre otras cosas, pero esto lo vemos en el transcurso del texto teatral. Y 35 años después se reencuentran. Es una búsqueda "premeditada" por los acosados que desean hacer ver al acosador la actitud llevada a cabo en los tiempos en los que coincidieron en un colegio de la ciudad de Barcelona).

   Hete aquí uno de los fragmentos, aunque bien podría indicar otros de gran calado- como las consecuencias que tienen el acoso verbal recibido durante tanto tiempo y como están cada uno de las personas que sufrieron en su día las burlas, las bromas pesadas del acosador- y de una intensidad, que reflejan en todo momento el tema abordado.

    Rovira: ¿No te acuerdas? Pitagorín bi-ri-bi-bi-bi, Pitagorín bi-ri-bi-bi-bi (canturrea), era lo que te decíamos, nos hacía mucha gracia, por tus notas y por aquel aspecto tan serio que tenías. Lo digo de buen rollo, ¿eh? (Rovira le da a Suelves un golpecito de camaradería en el brazo, que su interlocutor aparta enseguida). Era cosa de niños, sin mala fe.

    Suelves (con una sonrisa condescendiente). ¿Ah, sí? Pues fíjate tú. No me acuerdo de eso. Para nada.

   Rovira (con tono bondados y didáctico). Sí, hombre, Pitagorín, como el de los tebeos, un niño con gafas que lo sabía todo... (Suelves le escucha impasible). Cuando pienso en aquella época, lo que recuerdo con más cariño es aquellas bromas, aquellos apodos divertidos, las risas, el compañerismo, todo lo que compartíamos.

   (pág 22) 

  [...]

   Y es que es ésta una obra que puede leerse como una novela, con giros que al lector le pueden sorprender que puedan pasar, pero que encontrará en cierta manera justos después de haber leído fragmentos del texto en el que la reflexión, las ganas de justicia, hacen acto de presencia. Es, por tanto, un texto literario totalmente recomendable no solo para profundizar en la materia sino para plantearla como lectura recomendable en los colegios e institutos dada la carga de profundidad  que en ella encontramos.

  

   

    

domingo, 30 de noviembre de 2014

Novelas que no te dejan indiferente (II): Legado en los huesos, de Dolores Redondo



Autora: Dolores Redondo
Título: Legado en los huesos
Año de publicación: 2013
550 páginas
Destino Ediciones. Colección Áncora y Delfín
ISBN: 978-84-233-4745-2


 Cuando una novela te deja un buen sabor de boca y deseas leer esa segunda parte que sabes que existe pues la has visto publicada, la has visto en librerías y en las bibliotecas donde sueles acudir y la has visto comentada, y con buenas críticas sobre todo, en algunos blogs literarios, actúas en consecuente. Esto es, intentas encontrar un ejemplar y, sobre todo, y lo más importante para un lector seguidor de novela negra, el momento adecuado y la tranquilidad necesaria para leer esa obra literaria y degustar ese "manjar" de las letras.

   Ha querido la casualidad que acabase de leer la novela, que comparto hoy, y empezase a escribir estas líneas, la misma semana que el tercer libro de la trilogía de la que forma parte esta novela se publicase y se presentase entre otros puntos, en la Librería Negra y Criminal de la ciudad de Barcelona (presentación a la que finalmente no pude asistir).

   Como apunté cuando publiqué la entrada de El guardián invisible (ver aquí) esa novela me entusiasmó al ser algo diferente a lo habitual, al presentar elementos que te atrapaban como lector y que, como seguidor de novela negra, no sueles ver en ninguna obra literaria de este género literario. Pues bien, con Legado en los huesos, he vuelto a tener esa misma sensación que con la primera novela de esta Trilogía del Baztán. De nuevo ese "algo diferente" ha hecho acto de presencia dejando otro buen sabor de boca y captada la atención desde el primer momento.

   Legado en los huesos es la segunda novela que Dolores Redondo ha escrito de la Trilogía del Baztán y tiene, de nuevo, de personaje protagonista a la inspectora de homicidios de la Policía Foral de Navarra Amaia Salazar, una figura clave en esta serie literaria, pero que está muy bien secundada por una serie de personajes (su marido James, su tía, sus hermanas, el inspector Montes, su equipo de investigadores, etc) para nada secundarios que le aportan parte de la esencia de lo que es Amaia Salazar y que son complementarios.

Quien quiera acercarse a esta segunda novela es preferible que antes se inicie con El guardián invisible. En esta segunda novela de la trilogía se dan ciertas pinceladas de la historia  personal y familiar de Amaia que se hace necesario que sea casi imprescindible leer primero El guardián invisible para después acercarse a Legado en...

Asimismo, la trama policial, aunque sean casos diferentes a resolver, presenta, a mi modo de ver, cierta continuidad, pues la acción criminal inicial guarda relación con uno de los casos planteados por la autora en la primera novela y se desarrollo en la misma localidad de origen de Amaia: Elizondo y el valle del Baztán, donde viven su tía y sus hermanas.

  ¿Qué podemos apuntar de Amaia Salazar? Si en la primera novela teníamos a esta inspectora de policía preocupada por no poderse quedar encinta en Legado en los huesos el tema de la maternidad vuelve a hacer acto de presencia. Dolores Redondo, la autora de esta trilogía, nos presenta a una Amaia que logra quedarse embarazada y presenta  toda una serie de inquietudes, de dudas, que se van resolviendo a medida que transcurre la acción narrativa merced a la ayuda, a los consejos de su tía, de su entrañable marido James, especialmente.

  Uno de los puntos fuertes de esta novela, de las dos novelas leídas hasta el momento de la Trilogía, es la evolución de Amaia Salazar como personaje. Vemos cómo su camino vital va avanzando. La autora logra acercarnos a esta inspectora de homicidios y lo hace abordando temas como el de la maternidad, el del nacimiento de un bebé (en un primer momento piensan que será niña, pero -cosas del destino- será un niño), la conciliación laboral, las relaciones familiares (y no solo me refiero a la familia biológica sino también a la política).

 Combina Dolores Redondo, de ahí ese "algo diferente" explicado anteriormente, dosis de realidad con una trama policial, con la presencia de asesinatos, de muertes violentas, de hechos desgarradores.




   "Una fuerte contracción la obligó a detenerse. Apoyada en el paraguas e inclinada hacia delante aguantó la impresión de terrible pinchazo en la parte baja del vientre, que se extendió hasta la cara interna de los muslos, provocándole un calambre que le arrancó un quejido, no tanto de dolor como de sorpresa por la intensidad. La oleada decreció tan rápido como había llegado.

[...]

La certeza de su hija creciendo en su interior había supuesto en su vida el bálsamo de calma y serenidad que siempre había imaginado y que en aquel momento había sido lo único que podía ayudarla a afrontar los terribles hechos que le había tocado vivir y que unos meses antes habían acabado con ella."

[...]


 Otro de los puntos fuertes de esta novela negra es la presencia de la mitología popular navarra. Si en la primera novela contábamos con la figura del basajuan como elemento mitológico en esta segunda volvemos a contar con otro personaje de la tradición popular, el tarttalo. Mas no solo podemos leer y observar aspectos de este personaje, sino también elementos de la tradición de los pueblos que se han transmitido oralmente y que seguramente en muchas regiones aun perviven ciertas creencias, ciertos seres mitológicos o ciertas tradiciones.

   (pág 65)

  "...es un mairu-beso, y para que lo sea de verdad debe proceder del cadáver de un infante que haya fallecido sin haber sido bautizado. Antiguamente, se creía que tenía propiedades mágicas para proteger a los que lo llevaban como antorchas, y que el humo que emanaba de ellos tenía un poder narcotizante capaz de dormir a los habitantes de una casa o un pueblo entero, mientras sus portadores realizaban sus fechorías "buriles."

   

 (pág 87)

 - Tarttalo, conocido también como Tártaro y como Torto es una figura de la mitología vasco-navarra, un cíclope de un solo ojo y gran envergadura, extraordinariamente fuerte y agresivo que se alimenta de ovejas, doncellas y pastores, aunque también aparece como pastor de sus propios rebaños en algunas referencias, pero de cualquier modo, siempre como devorador de cristianos.Cíclopes semejantes parecen por toda Europa, en la antigua Grecia y Roma. En el Pais Vasco tiene una gran importancia entre los antiguos gascones, aunque los datos relativos a su presencia se extienden hasta bien entrado el siglo XX. Solitario, vive en una cueva, que según la zona se ubica en unos parajes o en otros, pero no en lugares tan inaccesibles como la diosa-genio Maria, sino más cerca de los valles donde pueda surtirse de alimento para calmar su voraz apetito de sangre. El símbolo que lo representa es el único ojo en mitad de la frente y desde luego los huesos, montañas de ellos que se acumulan en las entradas de las cuevas, fruto de su bestialidad.."

 [...]


 De esta novela mucho se puede decir- y seguramente me dejo muchas cosas en el tintero en esta entrada-, pues hay muchos temas paralelos realmente interesantes y que hacen diferente esta novela respecto de otras (creo que es una novela que aborda temas que acercan al lector y transportar a este a la historia como si fuera Amaia Salazar): el tema de la maternidad, el tema de las relaciones familiares y materno-filiales (en este aspecto la historia familiar de Amaia merece una entrada diferente dados los matices, dados los aspectos a tener en cuenta para conocer a este personaje femenino), el tema histórico de los agotes, entre otras cuestiones.

Asimismo, en Legado en los huesos contamos con prácticamente los mismos personajes principales que vimos en El guardián invisible y aparecen nuevos como el Juez Marquina, el Doctor Sarasola, entre otros, que ayudan a digerir esta novela negra.

 ¿Es, por tanto, novela recomendable? Mi respuesta no puede ser otra diferente al sí, pues es una novela que te atrapa desde el primer momento, con unos giros que no prevees, con unas tramas muy bien construidas, con unos personajes, sobre todo el de Amaia Salazar, muy bien construidos, a mi modo de entender. Eso sí, es necesario, e imprescindible, leer la primera parte de la trilogía para poder acercarte a esta segunda novela para poder entender ciertas cuestiones que en ella se narran.